María Yélamos tiene 25 años y gestiona dos gasolineras familiares en Almería. Estudió Derecho y se recibió de abogada, pero encontró su lugar profesional en el negocio familiar. En las contrataciones, prioriza a trabajadores jóvenes.
María Yélamos tiene 25 años y gestiona dos gasolineras familiares en Almería, una en El Solanillo y otra en San Agustín. Estudió Derecho, se recibió de abogada y terminó encontrando su lugar profesional lejos del camino que había imaginado al comenzar la carrera.
Su padre fue quien le dio la primera oportunidad dentro del negocio. Desde entonces empezó a ocuparse de combustible, pedidos, proveedores, tienda y administración.
Cuando María Yélamos necesita incorporar personal, presta especial atención a los trabajadores jóvenes
No plantea una exclusión por edad, pero sí reconoce una preferencia nacida de su propia experiencia.
“Sé que, como yo, necesitan la oportunidad”, explicó a NoticiasTrabajo. Ella misma recibió esa posibilidad cuando su padre decidió confiarle la gestión cotidiana de las dos estaciones.
Ahora intenta trasladar ese criterio a las contrataciones. “Mi perfil de gente para que entre a trabajar, aparte de que yo no excluyo a nadie, es gente joven”, señaló.
Para María, el empleo para jóvenes en gasolineras puede convertirse en un primer paso hacia la independencia. El trabajo obliga a cumplir horarios, atender clientes y asumir responsabilidades que no siempre aparecen en una primera experiencia laboral.
También asegura que varios empleados van ganando madurez con el tiempo. El contacto diario con clientes, compañeros y proveedores obliga a resolver situaciones distintas durante cada turno.
“Yo estoy cómoda con ellos y ellos conmigo”, resumió. En un negocio que permanece abierto durante muchas horas, esa relación también pesa cuando aparece un problema y hay que responder rápido.
De estudiar Derecho a gestionar dos gasolineras en Almería
El recorrido de María no empezó en el sector de los combustibles. Estudió Derecho y se formó como abogada, aunque después comprobó que la profesión no terminaba de llenarla. El negocio familiar le abrió otra alternativa. Su padre confió en ella para ponerse al frente de las estaciones de El Solanillo y San Agustín.
La tarea va más allá de permanecer detrás de un mostrador. María revisa el combustible, controla pedidos, sigue la mercadería de la tienda, habla con proveedores y lleva cuestiones administrativas. A eso suma la coordinación de seis trabajadores repartidos entre ambas estaciones. Una incidencia durante un turno puede obligarla a intervenir mientras el resto de la operación continúa.
Con apenas 25 años, María ya tiene dos establecimientos bajo su gestión, empleados a cargo y decisiones cotidianas vinculadas con compras, atención al público y organización interna.
Qué busca María Yélamos en los jóvenes que contrata
La elección de perfiles jóvenes parte de una condición concreta: que exista disposición para trabajar y aprender. María no presenta la edad como una garantía de buen desempeño.
Lo que intenta evitar es que la falta de experiencia cierre una puerta antes de tiempo. En su caso, empezó a gestionar porque su padre decidió darle responsabilidad antes de que pudiera mostrar años de trayectoria empresarial.
En las estaciones, esa primera oportunidad incluye atención al cliente, cobros, reposición de productos y coordinación con otros empleados. No todas las tareas se aprenden antes de ingresar.
María cuenta además que muchos de esos trabajadores quieren empezar a ser independientes. Recibir un sueldo y asumir obligaciones laborales forman parte de ese proceso.
También observa que buena parte de la clientela es joven, algo que, según su experiencia, facilita el trato cotidiano entre quienes atienden y quienes llegan a cargar combustible o comprar en la tienda.
