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Carlos Burgueño analizó en RDEco las causas de la inflación: “Falló el acuerdo político”

El periodista Carlos Burgueño sostuvo en el programa Ronda de Economistas (RDEco) que la falta de acuerdos políticos de mediano y largo plazo fue uno de los factores que derivó en la inflación actual. Su planteo generó diferencias con los economistas Andrés Asiain y Pedro Gaite.

El debate sobre cómo bajar la inflación argentina volvió a poner en discusión la necesidad de alcanzar acuerdos políticos que permitan sostener las políticas económicas en el tiempo. En diálogo con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Carlos Burgueño sostuvo en Ronda de Economistas (RDEco) que uno de los principales problemas históricos del país fue la falta de consensos de mediano y largo plazo.

“¿Qué es lo que acá falló y que derivó en esto que tenemos hoy? El acuerdo político”, planteó Burgueño, quien consideró que la dirigencia no logró construir un programa común para enfrentar la inflación. Su propuesta apunta a un entendimiento que incluya apertura económica, mercado cambiario, paritarias y sectores estratégicos, aunque el planteo generó diferencias entre los economistas que participaron del programa.

El acuerdo político y las políticas de Estado contra la inflación

Burgueño sostuvo que la Argentina no consiguió construir un acuerdo de políticas de Estado que permitiera abordar el problema inflacionario de manera sostenida. “Acá en la Argentina, el acuerdo político, el acuerdo de voluntades, el acuerdo de políticas de estado de mediano o largo plazo, no está disponible, no estuvo políticamente disponible”, afirmó.

En ese sentido, cuestionó que la dirigencia no haya podido ofrecer un programa de largo plazo con los distintos componentes necesarios. “La clase política argentina tradicional no pudo ofrecerle a la sociedad un acuerdo político de mediano o largo plazo para solucionar el problema de la inflación, con todos los condimentos adecuados, incluyendo las tarifas”, sostuvo.

Para el periodista, una alternativa habría sido alcanzar un acuerdo sectorial que permitiera reducir los costos de un proceso de estabilización. “Lo que hubiera sido conveniente es algo mucho menos doloroso, costoso, más estudiado, que es un acuerdo político sectorial que incluya la apertura económica, la apertura del mercado cambiario, las paritarias y, fundamentalmente, sobre qué sectores vamos a basar el crecimiento de la economía”.

Andrés Asiain cuestionó la amplitud de ese planteo y marcó una diferencia entre un programa de estabilización y una definición más general sobre el modelo económico. “Ya eso no es un programa de estabilización, es un proyecto de país”, señaló.

Burgueño defendió, sin embargo, la necesidad de discutir esos aspectos: “¿Y por qué no?”. Y agregó: “No hubo ni lo máximo ni lo mínimo. De hecho no hubo nada”. Según sostuvo, la falta de acuerdos incluso entre sectores con posiciones similares terminó profundizando el problema.

Inflación: entre el consenso político y la efectividad del programa

El debate también se trasladó a la experiencia de otros países. Burgueño mencionó el caso de Israel y otros países latinoamericanos que lograron sostener programas de estabilización durante períodos prolongados. “El paraíso no existe”, aclaró al referirse a las dificultades que atravesaron esos procesos.

Asiain marcó una diferencia central: “El programa de estabilización es una cosa”. Según explicó, es posible alcanzar acuerdos sobre precios, salarios y tarifas, pero eso no necesariamente implica un consenso sobre la estructura productiva o la apertura económica.

El economista advirtió que la inflación no se resuelve únicamente mediante acuerdos políticos. “Podés juntar gente, consenso, reunirte, ponerte de acuerdo y la inflación no la bajás. Tenés que tener un programa efectivo y la tenés que pegar. La tenés que pegar”, afirmó.

En ese punto, Pedro Gaite consideró difícil alcanzar un consenso absoluto sobre el proyecto de país. “Yo creo que un consenso absoluto en términos del proyecto de país es muy difícil”, sostuvo, y describió la historia argentina como una disputa entre “dos modelos en pugna”.

Gaite también planteó la necesidad de que distintos sectores políticos reconozcan sus propios errores. “Creo que tuvo un déficit fiscal exagerado, que por momentos se emitió excesivamente y demás”, afirmó sobre el kirchnerismo, mientras que también cuestionó el manejo cambiario de los gobiernos liberales.

Para el economista, la inflación argentina debe analizarse como un fenómeno multicausal. “Pero entonces creo que ese consenso implica entender que la inflación es un fenómeno multicausal”, explicó. Y advirtió: “Porque si seguimos con el diagnóstico de lo único que genera inflación en la Argentina es el déficit financiado con emisión, vamos a seguir siendo impotentes para bajarla a los estándares internacionales”.

La inercia inflacionaria y los límites de las expectativas

Asiain también cuestionó la idea de que cortar la emisión monetaria sea suficiente para terminar rápidamente con la inflación. “Pero los procesos inflacionarios tienen un componente histórico particular”, explicó, y remarcó que existen mecanismos de inercia que pueden retroalimentar el aumento de precios.

“Entonces vos cuando empezás un proceso inflacionario, ese proceso inflacionario se va escalando, va escalando, va escalando, y no es que porque cortás la emisión, hacés un ajuste y se va a arrumar”, sostuvo.

Según su análisis, un proceso de estabilización requiere distintos elementos: “Tenés que armar programas de estabilización, tenés que probar, tenés que funcionar, tenés que tener de repente un respaldo externo para que te permita sostener el programa y la estabilidad cambiaria durante el mismo, tenés que lograr consenso político”.

En ese marco, también cuestionó las expectativas generadas por el Gobierno. “Él mismo se dio cuenta de los límites que tiene su teoría”, sostuvo Gaite, al referirse al planteo inicial de que el congelamiento de la base monetaria permitiría eliminar la inflación en pocos meses.

La discusión alcanzó además a las proyecciones oficiales sobre los precios y el dólar. Burgueño remarcó la importancia de evitar pronósticos demasiado precisos: “Nunca tenés que dar un precio del dólar, nunca digas el dólar no va a valer tanto”.

En la misma línea, el conductor advirtió sobre las promesas vinculadas con la inflación: “Nunca digas la inflación va a tener un cero por delante, tal vez”.

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