Especialistas consultados por +Perfil señalaron que un eventual cambio en el resultado electoral de Estados Unidos podría impactar en los activos argentinos. También analizaron el equilibrio fiscal, los créditos en dólares y el financiamiento hipotecario.
El riesgo político en Argentina y su relación con el mercado financiero fue el eje de un panel realizado en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil. Los analistas consultados coincidieron en que la fragilidad económica local y la incertidumbre política local condicionan la evolución de los activos argentinos.
Eric Paniagua, CFO de PX Capital, advirtió que un retroceso político de un aliado relevante, como el oficialismo de Donald Trump en las elecciones estadounidenses, podría elevar la percepción de riesgo sobre Argentina. “Argentina ha estado todavía en una posición relativamente frágil en lo económico, como para pensar que un resultado electoral de un aliado importante en contra no le pegaría al país”, sostuvo. Según explicó, ese escenario podría reflejarse en el riesgo país y en una mayor cautela frente a bonos y otros activos argentinos.
Roberto Geretto, de ADCAP Grupo Financiero, consideró que el impacto dependerá más de las consecuencias económicas del resultado que del resultado electoral en sí mismo. “Hay que mirar dos factores. Primero, si el resultado electoral de Estados Unidos va a hacer que cambie la política fiscal y monetaria. Y segundo, si sigue Scott Bessent”, señaló. Si Estados Unidos no modifica drásticamente su orientación fiscal y monetaria, Geretto considera que Argentina podría evitar grandes turbulencias. El vínculo con Washington continuará siendo observado especialmente por el respaldo que la administración de Milei encontró en funcionarios estadounidenses durante momentos de tensión financiera.
Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, sostuvo que la orientación económica del Gobierno argentino está definida alrededor de la “motosierra, déficit fiscal cero y desregulación”. Para el economista, el principal interrogante pendiente está relacionado con la capacidad política de sostener esas políticas en el tiempo. “Mientras las alternativas políticas en la Argentina sean polares, eso va a ser muy complicado”, afirmó. Tiscornia resumió el problema con otra definición: “El tema es político, es nuestro pasado, es nuestra incertidumbre”.
Paniagua consideró que la campaña presidencial de Javier Milei en 2023 dejó como legado una mayor exigencia para que los candidatos expliquen cómo financiarán sus programas. “A partir de ahora los gobiernos tengan que explicar con mayor claridad qué va a pasar con la economía y cuál es su plan fiscal”, afirmó. Geretto coincidió y sostuvo que “la moraleja que está dejando Milei de su campaña hasta hoy es que el equilibrio fiscal importa”. Santiago Llull, en cambio, puso el foco en la ausencia de políticas de Estado que garanticen continuidad más allá de quién gobierne y preguntó: “¿Qué pasa el día que esta persona no esté?”.
Otro eje fue la flexibilización de determinados créditos en dólares. Geretto valoró la posibilidad de utilizar los depósitos existentes para financiar actividad: “Es una medida positiva que puede ayudar a dinamizar y canalizar toda esa masa de dólares que hay en los bancos”. Tiscornia se mostró más cauteloso y aseguró que “hubiera sido mejor no abrir esa puerta”, al considerar preferible reservar esos préstamos para quienes generan ingresos en dólares. En cambio, propuso desarrollar financiamiento de largo plazo y remarcó: “Yo creo que es muy importante poder desarrollar crédito hipotecario”.
El debate vuelve así sobre una misma cuestión: Argentina necesita estabilidad fiscal, pero también previsibilidad política para conseguir crédito, inversiones y financiamiento de largo plazo. La evolución de Estados Unidos puede influir, aunque los especialistas coinciden en que buena parte del riesgo continúa dependiendo de la capacidad argentina para sostener reglas económicas más allá de cada gobierno.
