Un operativo conjunto de Gendarmería, Carabineros y la PDI movilizó a entre 191 y más de 295 internos hacia el penal La Laguna, en el marco de la estrategia contra el crimen organizado.
SANTIAGO, Chile – El gobierno del presidente chileno José Antonio Kast puso en marcha este jueves un operativo para trasladar a cientos de presos considerados de alta peligrosidad a la cárcel La Laguna, en Talca, el recinto penitenciario más moderno del país, como parte de su estrategia contra el crimen organizado.
La denominada “Operación Cancerbero” movilizó a Gendarmería, Carabineros y la Policía de Investigaciones (PDI), con un despliegue terrestre y aéreo. Según comunicaciones oficiales, fueron trasladados entre 191 y más de 295 internos, mientras el gobierno prevé que el nuevo penal reciba progresivamente a un total de 687 reclusos.
Entre los presos trasladados figuran 37 integrantes de organizaciones criminales, nueve de ellos identificados como líderes y otros 28 considerados “soldados”. Entre los grupos mencionados por las autoridades aparecen el venezolano Tren de Aragua y la Mafia Albanesa.
Los reclusos proceden de distintos establecimientos del país, entre ellos cárceles de Arica, Tarapacá y Los Lagos, además del Complejo de Alta Seguridad de Santiago y los penales de Puente Alto, Colina 1 y Colina 2, en la Región Metropolitana.
El operativo incluyó cámaras aéreas y vehículos especiales que recorrieron unos 250 kilómetros entre Santiago y Talca. Kast se trasladó al penal una vez concluida la operación y destacó el procedimiento como parte de un cambio en la política penitenciaria chilena.
“Los cabecillas criminales no van a convertir las cárceles en sus oficinas ni seguir dando órdenes desde una celda”, escribió en X el ministro de Seguridad, Martín Arrau. “A quienes representan la mayor amenaza, más control, más vigilancia y menos capacidad de operar. En las cárceles manda el Estado, no los criminales”.
Durante una ceremonia en La Laguna, Kast sostuvo que Chile necesita un “cambio radical en cómo pensamos la política penitenciaria” y advirtió que el hacinamiento en las cárceles “sobrepasa todos los límites”.
El mandatario vinculó el operativo con su Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (COT), que contempla medidas desde la persecución penal hasta el fortalecimiento del sistema penitenciario.
El traslado se convirtió en una de las principales demostraciones de la política de “mano dura” de Kast desde que asumió la Presidencia en marzo.
La acción se produce mientras el gobierno impulsa en el Congreso un paquete de reformas de seguridad que incluye la creación de un régimen penitenciario especial para los líderes de organizaciones criminales o terroristas. Kast adelantó que el esquema contempla un “aislamiento casi total” para los integrantes de estas bandas.
Chile, históricamente considerado uno de los países más seguros de América Latina, experimentó en los últimos años un aumento de homicidios, secuestros y otros delitos vinculados con organizaciones criminales transnacionales, entre ellas el Tren de Aragua.
La cárcel La Laguna, ubicada a unos 300 kilómetros al sur de Santiago, fue inaugurada hace más de un año y tiene 2320 plazas distribuidas en un complejo de 60.000 metros cuadrados. Su construcción comenzó en 2017 y demandó una inversión de unos 99.141 millones de pesos chilenos (unos 108 millones de dólares).
El establecimiento cuenta con celdas individuales, sistemas reforzados de videovigilancia, tecnologías para inhibir comunicaciones, ocho garitas de vigilancia, controles de acceso y circuito cerrado de televisión. También dispone de 14 módulos de reclusión, hospital penal, escuela, gimnasio, talleres industriales y áreas destinadas a visitas.
Los presos trasladados a los módulos de mayor seguridad deberán utilizar uniforme, no podrán recibir encomiendas y tendrán visitas mediante locutorios, bajo un régimen de vigilancia reforzada.
Las imágenes difundidas por el gobierno mostraron a los internos vestidos con uniformes azules y naranjas y formados en filas dentro del recinto.
