Bernardo, un colombiano que compartió tres años de prisión con Nemesio Oseguera Cervantes a principios de los años 90 en la cárcel federal de Big Spring, Texas, relató su convivencia con quien años después se convertiría en el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Antes de convertirse en el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes estuvo preso en la cárcel federal de Big Spring, Texas, a principios de los años 90. Allí compartió tres años con Bernardo, un colombiano que decidió revelar su historia junto con una fotografía inédita tomada en 1995.
El testimonio fue recogido por el periodista Antonio Nieto, quien publicó la fotografía en su cuenta de X y los detalles en su canal de YouTube Infiltrado.
Bernardo, oriundo de Fredonia, Antioquia, fue detenido por la DEA en Nueva York el 11 de noviembre de 1990 por ayudar a una traficante a pasar cocaína. Fue sentenciado a 63 meses de prisión. Tras pasar por varias cárceles federales, en 1992 llegó al centro correccional de Big Spring, conocido entre los internos como “el Hotelito”.
Allí conoció a Nemesio Oseguera Cervantes, detenido por cargos federales de drogas. La cárcel albergaba un 90% de extranjeros: mexicanos de Durango y Sinaloa, colombianos, africanos y centroamericanos.
Bernardo trabajaba como auxiliar de médico. Al revisar a Oseguera Cervantes, notó que no tenía tatuajes, algo inusual entre los internos. “Me pareció raro”, declaró a Infiltrado. Adentro lo conocían como Ramón.
El primer contacto directo ocurrió en el patio. Oseguera Cervantes le dijo: “Hey, pensé que no estabas preso. Yo pensé que tú eras un empleado de los que habían entrado”. Bernardo respondió: “Yo soy igual que tú”.
A partir de ahí construyeron una amistad. Jugaban handball, básquetbol y cartas. Comían atún y levantaban pesas. “Era un tipo muy agradable, muy inteligente, muy buen conversador y sobre todo muy gracioso”, sostuvo Bernardo.
Según Bernardo, desde que Oseguera Cervantes llegó al Hotelito se observó que era un líder nato. “Llegó y luego, luego ya tenía cuatro detrás de él. Luego esos cuatro fueron seis y luego esos seis fueron ocho”.
En 1994 ocurrió un motín. Cuarenta mexicanos atacaron a un grupo de africanos con discos de pesas. El disturbio duró seis horas. Hubo colchones quemados, redadas, gases lacrimógenos y la intervención del SWAT. Oseguera Cervantes no participó directamente. “Le gustaba ver la maldad de los otros, pero como espectador y como analítico”, afirmó Bernardo.
La fotografía fue tomada en 1995, el último día de Bernardo en el Hotelito. Oseguera Cervantes pidió que los retrataran juntos. “Yo quiero quedar contigo en la foto”, le dijo.
Bernardo guardó la foto durante tres décadas. La desempolvó en febrero de 2026, cuando la muerte del líder del CJNG en Tapalpa, Jalisco, se convirtió en noticia internacional.
Bernardo contactó al periodista Antonio Nieto, quien verificó la historia en varias sesiones por videollamada y teléfono. Bernardo reside actualmente en Colombia, estudió y hoy es contador público pensionado.
“Yo siento que él pudo haber tomado otro camino, porque era muy inteligente y no era una persona que tomara la violencia con sus propias manos”, finalizó Bernardo.
