Cecilia Fornieles transformó la experiencia familiar con la hipotonía generalizada de su hija Joaquina en un proyecto terapéutico que abarca a toda la familia: El Granero, inaugurado en 2019 en Argentina.
Cuando Joaquina tenía cuatro meses, Cecilia Fornieles y su marido recibieron el diagnóstico de hipotonía generalizada. Tenían poco más de treinta años y eran padres primerizos. Según relató Cecilia, la primera reacción fue preguntar cuántas sesiones de rehabilitación serían necesarias y cuándo volvería todo a la normalidad. Con el tiempo, comprendió que comenzaba otra forma de vivir.
A partir de ese momento, la familia incorporó consultas médicas, terapias y una rutina de traslados entre centros. Joaquina inició kinesiología, luego terapia ocupacional, fonoaudiología y otros tratamientos. Al mismo tiempo, Cecilia y su marido criaban a Damasia, su segunda hija, dos años menor. “Había días en los que pasábamos más tiempo viajando de una terapia a otra que en casa”, declaró Cecilia.
La experiencia llevó a Cecilia a cuestionar el modelo de rehabilitación centrado solo en el paciente. “La discapacidad no era solo de Joaquina. Cambió nuestra forma de trabajar, de organizar el tiempo, de criar a Damasia, de tomar decisiones y de proyectar el futuro”, afirmó.
En esa búsqueda apareció la equinoterapia. Cecilia señaló que Joaquina comenzó a establecer más contacto visual y a conectarse con los demás, y que la terapia ofrecía un espacio donde la familia también tenía un lugar. “El caballo establece un vínculo genuino y sin prejuicios”, sostuvo.
Cecilia dejó el mundo corporativo y se formó en Educación Inclusiva en la Universidad de San Isidro, equinoterapia con Edith Gross Naschert en Colombia y con Lucy Rees en España, y participó del Programa Mujeres en Puestos de Decisión de la Fundación FLOR. En 2014 comenzó a desarrollar El Granero, que inició actividades en 2017 y fue inaugurado oficialmente en 2019.
El centro organiza su trabajo en cuatro áreas: consultorios interdisciplinarios (fonoaudiología, kinesiología, terapia ocupacional, psicología, psicopedagogía, musicoterapia); equinoterapia y equitación; talleres para jóvenes y adultos con discapacidad (habilidades sociales, huerta, cocina); y el Programa Familias, que otorga becas a familias de bajos recursos sin cobertura médica.
“Muchas veces recibimos familias que no saben cuáles son sus derechos ni cómo acceder a los tratamientos”, explicó Cecilia. El acompañamiento incluye orientación, apoyo psicológico, asistencia social y asesoramiento para ingresar al sistema de salud.
El lema del centro es “Abrazar los desafíos en familia”. Cecilia afirmó: “Todos, en algún momento, atravesamos desafíos. Lo importante no es cuál nos toca, sino cómo decidimos atravesarlo. Nosotros aprendimos que cuando se encara en familia, todo cambia”. Actualmente, proyectan la construcción de un centro de día para jóvenes y adultos con discapacidad.
