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Periodista Alejandro Pino Calad explica el origen del «club 37» en la disputa de la Dimayor por derechos de televisión

El periodista Alejandro Pino Calad detalló en su pódcast el conflicto entre ocho clubes del fútbol colombiano y la Dimayor por la distribución de los derechos de televisión, revelando la existencia de una comisión para una empresa que no es un club.

Ocho clubes del fútbol colombiano emitieron un comunicado conjunto en el que advierten que no cederán sus derechos de imagen para un nuevo contrato de televisión mientras no se reforme el sistema de distribución vigente. La advertencia se produce a cinco meses del vencimiento del acuerdo entre la Dimayor y Win Sports, previsto para el 31 de diciembre.

El periodista Alejandro Pino Calad analizó la situación en la noche del miércoles 22 de julio en su pódcast Historias Secretas. El grupo, conocido como «el grupo de los ocho», incluye a Atlético Nacional, Millonarios, América de Cali, Junior de Barranquilla, Independiente Santa Fe, Deportivo Cali, Once Caldas e Independiente Medellín. Pino Calad precisó que, en términos de votos dentro de la Dimayor, el bloque es técnicamente un G9, ya que Junior representa dos votos debido a la preponderancia de la familia Char en ambos clubes.

Para entender el fondo de la rebelión, Pino Calad reconstruyó la arquitectura del contrato original con Win Sports, firmado en 2012 cuando Ramón Jesurún, actual presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, era presidente de la Dimayor. En Colombia hay 36 clubes afiliados a la Dimayor, pero la plata de los derechos de televisión se reparte entre 37 partes. La parte número 37 corresponde a Go Sports, una empresa creada por Mauricio Correa, quien fue el artífice del nacimiento de Win Sports y su primer presidente.

“Mauricio Correa creó nada más y nada menos que Win y fue el primer presidente de Win. Y era presidente de Win y al mismo tiempo recibía una comisión por haberla creado. Es un negocio, eso está en un contrato”, expresó Pino Calad, señalando que el “club 37” corresponde a la comisión que percibe dicha empresa y que estaría cerca de los dos millones de dólares anuales, superior a la de los equipos. La empresa está domiciliada en un paraíso fiscal. “Como está en un paraíso fiscal no podemos saber quiénes son los dueños”, advirtió Pino Calad, citando los comentarios de Correa asegurando que se desvinculó de dicha empresa al asumir la presidencia de Win Sports.

Pino Calad indicó que esa comisión desaparece el 31 de diciembre, ya que en la renovación del contrato con Win Sports, único oferente a la fecha, esa cláusula no está incluida. El sistema de distribución vigente divide a los clubes en dos categorías. Los llamados categoría A —los 14 históricos del fútbol profesional colombiano más los equipos que acumulen tres temporadas consecutivas en primera división— reciben 1.250.000 dólares al año. Los clubes que no alcanzan esa categoría cobran menos de 600.000 dólares anuales.

“Usted recibe ese millón doscientos cincuenta mil dólares al año aunque esté en la B, porque aquí no hay castigo”, explicó Pino Calad, señalando que Unión Magdalena en la B y Quindío en la B facturan un millón doscientos cincuenta mil dólares al año. La oferta presentada por el actual dueño de los derechos ronda los 73.000.000 de dólares anuales. Para Pino Calad, es una propuesta competitiva, pero los grandes aspiran a 100 millones, una cifra que, según el periodista, ningún operador está en condiciones de ofrecer en este momento por las condiciones actuales del fútbol colombiano: estadios en mal estado, un campeonato con bajo nivel competitivo y escasa proyección internacional.

Pino Calad planteó que una vía para construir consenso entre los ocho equipos y el resto sería que los grandes ofrezcan préstamos de jugadores a los clubes chicos, generando un sistema de cesiones que compense la eventual reducción de ingresos fijos. Uno de los elementos que más llamó la atención de Pino Calad fue la presencia de Independiente Santa Fe en el bloque, y detrás de ese club, la figura de su presidente Eduardo Méndez. “Lo raro es que en este G9 esté Santa Fe”, señaló el periodista. “Santa Fe antes defendía los derechos de los chicos”. Según Pino Calad, esa postura anterior no era gratuita. “Tanto César Pastrana como Eduardo Méndez garantizaban su poder” defendiendo los intereses de los clubes pequeños dentro de la Dimayor, explicó. Esa alianza con los chicos era parte de la arquitectura de poder que sostenía también a Jesurún. “Yo necesito que ustedes entiendan que Ramón Jesurún no se tira un pedo sin hablarlo con Eduardo Méndez”, afirmó el periodista.

El giro de Méndez tendría una explicación concreta. “Méndez se le volteó a los chicos desde que se dio cuenta que lo afectaban, como cuando decidieron lo de los 25 jugadores”, precisó, en referencia a la votación a inicios de 2026 en la que se aprobó la reducción de los planteles en los torneos Dimayor. “Este juego de poder, este juego de tronos, está en unos niveles supremamente interesantes”, resumió Pino Calad. “Méndez por un lado defiende a Jesurún y por el otro lado está en este juego”.

Ante la presión de los clubes, el presidente de la Dimayor Carlos Mario Zuluaga convocó una asamblea extraordinaria para el 29 de julio. El orden del día incluye el estado actual de las negociaciones por los derechos audiovisuales y digitales, y la apertura de un espacio para explorar métodos de distribución de ingresos. La carta que Jesurún —en dificultades legales por la posibilidad de que asuma un cuarto periodo como presidente de la Federación y viole la ley del deporte colombiano, que prohíbe superar tres periodos en el Comité Ejecutivo— podría jugar en la asamblea del 29 de julio, según Pino Calad, sería relanzar el proyecto de Dimayor TV, que incluiría el regreso de Mauricio Correa. “Si él se queda con la Dimayor, su propuesta sería no negociar con Win, sino con Mauricio Correa, vámonos derecho con Dimayor TV”, anticipó el periodista. Sin embargo, advirtió que varios dirigentes ya entienden que los costos de producción hacen inviable la promesa de mayores ingresos. “Se han dado cuenta que la producción no es barata. Entonces, no nos va a entrar toda la plata que nos están prometiendo”.

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