El tribunal federal de Brooklyn confirmó la pena máxima contra el narco de 76 años tras su declaración de culpabilidad; también enfrenta un pedido de multa millonaria.
NUEVA YORK.– El narcotraficante mexicano Ismael “El Mayo” Zambada, de 76 años, fue condenado este lunes a cadena perpetua por un tribunal federal de Brooklyn, en Nueva York. El fallo fue dictado por el juez federal Brian Cogan, quien confirmó la pena máxima para el antiguo líder del Cártel de Sinaloa, luego de que el acusado se declarara culpable en 2025 de múltiples cargos vinculados al narcotráfico y el crimen organizado. Además de la prisión de por vida, la fiscalía solicitó una multa de 15.000 millones de dólares en concepto de reparación por los daños causados por sus actividades ilícitas.
El fiscal federal para el Distrito Este de Nueva York, Joseph Nocella Jr., declaró que “Ismael Zambada García pasó casi cuatro décadas envenenando comunidades estadounidenses para obtener miles de millones de dólares en ganancias y ordenando los asesinatos de cualquiera que se interpusiera en su camino. Hoy, ese capítulo se cierra definitivamente”.
Con este fallo, Zambada queda en la misma situación judicial que su antiguo socio, Joaquín “El Chapo” Guzmán, condenado también a cadena perpetua en Estados Unidos en 2019. Zambada había anticipado el desenlace de la audiencia como parte del acuerdo de culpabilidad alcanzado con el Departamento de Justicia. En agosto de 2025 admitió su responsabilidad en delitos como conspiración para delinquir y participación en una organización criminal continuada. A cambio, los fiscales se comprometieron a no solicitar la pena de muerte.
El capo, detenido en julio de 2024 tras aterrizar en una pista de Nuevo México junto a Joaquín Guzmán López, permanece encarcelado en Estados Unidos desde entonces. Según la acusación, Zambada fue responsable de coordinar una vasta red de narcotráfico que, desde la década de 1980 hasta su detención, transportó al menos 1,5 millones de kilogramos de cocaína hacia Estados Unidos, además de heroína, metanfetaminas y fentanilo. Los fiscales sostuvieron que el cártel generaba cientos de millones de dólares anuales y que su estructura incluía complejas operaciones logísticas, vínculos con productores en Colombia y una extensa red de corrupción.
En documentos judiciales, la fiscalía describió a Zambada como “uno de los narcotraficantes más prolíficos y poderosos del mundo, si no el más”. Las autoridades también lo responsabilizaron de ordenar actos de violencia, incluidos secuestros, torturas y asesinatos para consolidar el control territorial del cártel. Entre los episodios mencionados figura el asesinato de su sobrino, Eliseo Imperial Castro, alias “Cheyo Ántrax”, así como represalias letales tras el robo de cargamentos de drogas.
Durante la audiencia, Zambada, asistido por un intérprete, pidió disculpas “a todos los que han sufrido o se han visto afectados” por sus acciones. Sostuvo que creció en un ambiente en el que la violencia y el crimen parecían normales, dijo que eso no le excusa, pero exhortó a los jóvenes a renunciar a la violencia. Su defensa, encabezada por el abogado Frank Pérez, solicitó que el condenado cumpla su pena en un hospital penitenciario debido a sus problemas de salud vinculados a la edad. Los fiscales advirtieron sobre los riesgos de seguridad que implica su detención. La decisión final sobre el lugar de detención corresponde a la Oficina Federal de Prisiones.
La captura de Zambada estuvo rodeada de controversia. Según su defensa, fue “secuestrado en México, golpeado y trasladado por la fuerza a Estados Unidos” en un avión privado por Guzmán López, uno de los llamados “Chapitos”. Su detención desató una ola de violencia en el estado mexicano de Sinaloa, con enfrentamientos entre facciones leales a Zambada y a los hijos de Guzmán. La defensa de Zambada intentó diferenciar su caso del de Guzmán, al destacar que el acusado optó por declararse culpable y evitar un juicio prolongado.
