El presidente argentino asistirá el 25 de julio a la convención del Partido Liberal en San Pablo, donde se lanzará la candidatura de Flávio Bolsonaro. Se especula con una posible visita a Jair Bolsonaro, quien cumple prisión domiciliaria.
BRASILIA.- El presidente argentino, Javier Milei, se prepara para viajar a Brasil con el objetivo de respaldar a la oposición y encontrarse con Jair Bolsonaro, según informaron fuentes oficiales.
El mandatario asistirá el 25 de julio en San Pablo a la convención nacional del Partido Liberal (PL), donde apoyará el lanzamiento de la postulación presidencial del senador Flávio Bolsonaro. El viaje también podría incluir un traslado a Brasilia para visitar al expresidente de Brasil (2019-2022).
La cita se produce en un contexto en el que Jair Bolsonaro cumple una condena de más de 27 años de prisión bajo un régimen de reclusión domiciliaria humanitaria. La agenda de Milei con el expresidente de Brasil representa un respaldo explícito a la oposición al gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, a menos de tres meses de las elecciones del 4 de octubre.
En septiembre de 2025, la primera sala del Supremo Tribunal Federal (STF) dictó una sentencia contra Bolsonaro, quien se convirtió en el primer exmandatario condenado por intentar una ruptura democrática, que tuvo como punto culminante los ataques e invasiones a las sedes de los tres poderes el 8 de enero de 2023. El tribunal le impuso una pena de 27 años y tres meses de prisión en régimen inicial cerrado, tras dar por probada su posición como líder de una organización criminal armada que intentó dar un golpe de Estado para impedir la asunción de Lula.
Tras el agotamiento de recursos ordinarios, la condena quedó firme y comenzó a ejecutarse el 25 de noviembre de 2025. Los abogados defensores de Bolsonaro presentaron ante la Corte, en mayo pasado, un pedido de revisión criminal. La defensa busca la absolución alegando vicios de competencia y la nulidad de una colaboración premiada clave.
El recurso fue sorteado al juez Kassio Nunes Marques, considerado cercano al exmandatario, lo que reactivó el optimismo de la cúpula del PL. Sin embargo, en el tribunal las expectativas se disipan: los magistrados califican las chances de “remotas” y la Procuraduría General de la República (PGR) ya se manifestó formalmente a favor de rechazar de plano el planteo.
A este escenario se suma la situación de Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente y exdiputado, condenado recientemente a cuatro años y dos meses de prisión por el delito de coacción en el curso del proceso de la trama golpista. Eduardo se encuentra en Estados Unidos, donde se radicó para protegerse de lo que denomina una “persecución”. En Washington, el hijo menor del exmandatario operó activamente ante la Casa Blanca promoviendo la imposición de sanciones financieras y la quita de visados contra jueces del STF durante el curso del proceso contra Bolsonaro.
El aislamiento físico de Jair Bolsonaro actual no es el mismo que vivió desde el inicio de su reclusión. Al comenzar a ejecutar su condena a fines de 2025, fue alojado inicialmente en las celdas de la Superintendencia de la Policía Federal en Brasilia. Luego, a mediados de enero de este año, fue trasladado a una celda militar en un batallón de la Policía Militar en Brasilia. Su reclusión doméstica fue concedida por la Corte Suprema el 24 de marzo, con carácter humanitario, luego de que el exjefe de Estado sufriera un cuadro severo de bronconeumonía que demandó cuidados de terapia intensiva.
El expresidente pasa sus días en una casa de dos pisos en el barrio de Jardim Botânico, vigilado por agentes policiales, con prohibición de pisar las áreas comunes del predio o usar teléfonos. Las visitas a Bolsonaro están actualmente restringidas a familiares, abogados y profesionales de la salud. Cualquier otra persona debe solicitar previamente una autorización a la Corte.
Paralelamente, el bolsonarismo apuesta a la aplicación de la llamada “Ley de la Dosimetría”, que redefine el cálculo de penas. Analistas calculan que, si entra en vigor, Bolsonaro podría dejar el régimen cerrado y acceder al semiabierto hacia mediados de 2028. No obstante, el juez Moraes suspendió los efectos de esta ley hasta que la Corte juzgue las acciones directas de inconstitucionalidad promovidas por sectores civiles.
Además, el Tribunal Superior Electoral (TSE) condenó a Bolsonaro en dos ocasiones a la inelegibilidad por un periodo de ocho años por abuso de poder político y uso ilegal de medios públicos en la campaña de 2022. Estas condenas le impiden presentarse a cargos electivos hasta 2030.
