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Hidrovía: se adjudicó la licitación a la empresa belga Jan De Nul

La Agencia Nacional de Puertos y Navegación (Anpyn) adjudicó la concesión del dragado de la Hidrovía a la empresa belga Jan De Nul, que ya operaba desde 1995. Es el tercer intento licitatorio tras dos fracasos previos.

El proceso de concesionamiento del dragado de la Hidrovía finalizó con la adjudicación a la empresa belga Jan De Nul, la misma que se desempeñó en esa tarea desde 1995, aunque en esta nueva etapa con un cambio de su socio local. Este es el tercer intento licitatorio luego de dos fracasos, el último bajo responsabilidad del actual gobierno.

El organismo responsable es la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (Anpyn), que ha tenido el asesoramiento y la supervisión de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo (Unctad). Los fracasos anteriores y la necesidad de asegurar transparencia impulsaron al Gobierno a convocar este asesoramiento.

El peaje resultante que se aplicará en la nueva concesión será menor al actual, aunque superior al posible, según indicaron fuentes del sector. Además, se restringió la competencia debido al diseño del proceso licitatorio.

Se pueden señalar varios aspectos que contribuyeron a los fracasos anteriores y que no se corrigieron. Por ejemplo, no se dividió la concesión en dos o más tramos, lo que era técnicamente posible y conveniente. Por esa razón se excluyó de la competencia a un número significativo de empresas internacionales de dragado. Se insistió en combinar la calificación técnica con la cotización del peaje de cada oferente.

En esta última licitación, el pliego fijó un límite mínimo al peaje por cotizar. Los asesores internacionales de la Anpyn argumentaron que de esa forma se evitarían “ofertas temerarias”. Se determinó el puntaje final de cada oferente combinando la calificación técnica con una puntuación basada en la diferencia de cotización respecto del peaje mínimo. En la puntuación técnica se valoraba significativamente la operación sobre vías navegables extensas del tipo de la Hidrovía, lo que dio ventajas al anterior concesionario.

La concesión por los próximos 25 años se adjudicó a Jan de Nul. Cuando se conoció el proyecto de pliego a fines de 2025, resultaba evidente cuál sería el ganador. Esto desalentó a potenciales oferentes. El 15 de diciembre de 2025, LA NACION publicó un editorial titulado “Privatización de la Hidrovía. Esta vez hacerla bien”, señalando esas deficiencias y otras para que fueran corregidas. No fueron tenidas en cuenta.

Un nuevo editorial “Hidrovía: un nuevo fracaso” fue publicado el 25 de marzo pasado luego de la apertura y recepción de solo dos ofertas, de Jan De Nul y de DEME Dredging International. Un tercer oferente, DTA Engenharia, fue excluido al no integrar la garantía de oferta. El peaje cotizado por ambas ofertas fue el mínimo del pliego y Jan de Nul recibió la mayor puntuación técnica.

Hubo diversas críticas y objeciones. La más significativa fue la de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, que señaló graves irregularidades en la confección del pliego. El principal argumento esgrimido por el Director de la Anpyn era que el peaje se reduciría respecto del actualmente vigente. Nada decía respecto de que esa reducción podía ser mayor.

DEME había advertido en su presentación que su tarifa de peaje podría haber sido menor, pero que respetaba las condiciones del pliego para no quedar fuera del proceso. Después de que el Gobierno anunciara la preadjudicación a Jan De Nul, DEME presentó una carta formal proponiendo la aplicación del Régimen Nacional de Iniciativa Privada ofreciendo una reducción del 17% del peaje mínimo. El Gobierno no dio curso a esa nueva propuesta.

Los principales usuarios de la Hidrovía son los productores agrícolas y mineros, tanto de la Argentina como de Paraguay, Bolivia y Brasil. Tratándose de mercaderías cuyos precios están determinados en mercados internacionales, la modificación del peaje en la Hidrovía se traslada íntegramente a los productores. Ese 17% implicará un sobrecosto del orden de 200 millones de dólares anuales.

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