El Dr. Juan Grass, presidente de la Confederación Argentina de Clínicas, Sanatorios y Hospitales (CONFECLISA), advirtió que el sector atraviesa una situación crítica debido al desfasaje entre los costos de las prestaciones y los ingresos recibidos de financiadores como PAMI y obras sociales.
El sistema de salud privado en la Argentina atraviesa un escenario complejo marcado por una desaceleración inflacionaria que convive con desequilibrios estructurales profundos, según declaró el Dr. Juan Grass, presidente de la Confederación Argentina de Clínicas, Sanatorios y Hospitales (CONFECLISA).
En una entrevista, Grass afirmó que la problemática del financiamiento sectorial no es nueva y acumula cerca de dos décadas de tensiones. Sostuvo que la inflación crónica actuó como un constante factor de desgaste sobre los márgenes de las instituciones médicas.
Consultado sobre la situación actual de las clínicas y sanatorios, Grass declaró: “Es una situación crítica. Estamos totalmente retrasados en los precios que cobramos por las prestaciones, algo que se ha ido agudizando fuertemente en el período 2023-2026”. Señaló que en el caso de PAMI, mientras el costo de las prestaciones aumentó un 167%, el organismo otorgó aumentos del 76% en el mismo lapso. Agregó que la quita del Impuesto PAIS, que significaba un 18% de sus recursos, le quitó una parte sustancial de financiamiento al instituto justo cuando aumentaba la demanda prestacional.
Respecto al impacto en la atención diaria de los pacientes, Grass indicó: “PAMI impuso topes prestacionales que disminuyeron las posibilidades de la gente de acceder a consultas y prácticas ambulatorias”. Afirmó que se está discutiendo el tema con las autoridades nacionales del PAMI para encontrar una solución. También señaló que las obras sociales sindicales sufren por la caída del poder adquisitivo de los salarios y que el costo de los medicamentos crece.
Grass explicó que existe una brecha entre las clínicas que atienden a obras sociales estatales y las que trabajan con medicina prepaga. “El impacto de las obras sociales estatales es determinante: Apross tiene 600.000 afiliados y PAMI 500.000; ahí ya tenés más del 60% del financiamiento general de la salud”, afirmó. Agregó que las obras sociales sindicales cubren entre un 15% y un 20%, y el resto se reparte en la medicina prepaga y la población sin cobertura. Sostuvo que el mercado de medicina prepaga está mejor, pero no alcanza para sostener todo el sistema, y que Apross viene otorgando aumentos que se actualizan aunque no satisfacen las necesidades reales.
En relación a las inversiones en Córdoba, Grass señaló que las instituciones con articulación vertical del financiamiento tienen una mejor perspectiva porque se financian con recursos propios. Afirmó que el resto de las instituciones se sostenía mediante un “subsidio cruzado”, pero que hoy las prácticas rentables se concentran en grandes centros urbanos, lo que lleva a la desaparición de instituciones de salud con internación en el interior del país. “Toda la salud está en una situación compleja por la sencilla razón de que el dinero no alcanza para cubrir la prestación médica”, sostuvo.
Sobre la desaceleración de la inflación, Grass declaró: “No es tan grande el impacto porque venimos tan retrasados que ya veníamos perdiendo desde antes”. Indicó que las proyecciones empeorarán debido a factores demográficos, como mayor longevidad y menos nacimientos. Señaló que el presupuesto de PAMI se nutre de aportes de trabajadores activos y pasivos, y que hay cada vez menos activos y más pasivos, además de que se achicaron los aportes del Tesoro Nacional. “No se puede seguir escondiendo la tierra debajo de la alfombra porque esto va a explotar. Tenemos problemas de financiamiento desde hace 20 años y nunca se tomó una decisión de fondo para encarar el tema”, concluyó.
