Florencia Moncalvillo, periodista deportiva de 37 años, se tatuó el nombre de Martita Fort luego de que la hija del empresario le consiguiera una entrada para el partido de Argentina ante Cabo Verde en el Mundial 2026.
El pasado 28 de junio, tras la victoria de la Selección Argentina sobre Jordania en el Mundial 2026, la periodista deportiva Florencia Moncalvillo, de 37 años y radicada en Miami, se encontró con Marta Fort durante los festejos argentinos. En ese encuentro, Moncalvillo prometió que si Fort le conseguía una entrada para el partido contra Cabo Verde, se tatuaría su nombre.
Según relató la propia Moncalvillo, desde ese momento Marta Fort y su hermano Felipe comenzaron a gestionar la entrada. Mientras tanto, la periodista continuó buscando por sus propios medios, contactando a periodistas y marcas, sin obtener resultados positivos.
El 1 de julio, tres días después del encuentro, Moncalvillo recibió un mensaje de Fort citándola para participar de su programa de streaming desde un restaurante. Allí, Moncalvillo contó su historia: nació en Laboulaye, Córdoba, y se crió en Viedma, Río Negro. En 2022, tras una ruptura amorosa, renunció a su trabajo, vendió sus pertenencias y viajó a Qatar para ver el Mundial, experiencia que repitió en Miami este año.
Durante el vivo, Fort le confirmó que le había conseguido una entrada para el partido de Argentina contra Cabo Verde. Al día siguiente, Moncalvillo contactó a un tatuador que había trabajado con figuras como Nicki Nicole, Cazzu, La Joaqui y Antonela Roccuzzo, y que se encontraba de vacaciones en Miami. El tatuador se trasladó a su domicilio y le escribió “Martita Fort” en el brazo.
Al día siguiente, con el tatuaje recién hecho, Moncalvillo pasó a buscar a Fort y ambas asistieron juntas al estadio para alentar a la Selección Argentina.
En sus redes sociales, Moncalvillo escribió: “Para los que piensan que me lo voy a tapar porque eso harían ustedes, un día me voy a morir y vos también. Este momento queda en mi piel para siempre”. También dedicó palabras a Fort: “Gracias Martita, porque sin conocernos, sin entender de fútbol, sin entender de la pasión que se puede sentir por este deporte y sin ser consciente de las locuras que puedo hacer por entrar a la cancha… ¡me diste una entrada piba! Cuando nadie te da y esa gente sabe lo que se siente. Y además tenés 22 pirulos, recién. ¡Qué carajo te podía importar lo que yo quería! Y sin embargo vos y tu hermano, lo vieron”.
