El gobierno de Hawái comenzó a utilizar plásticos oceánicos y redes de pesca desechadas en el asfalto de su red vial pública, en una iniciativa que busca reducir la acumulación de residuos en el Pacífico.
El gobierno de Hawái comenzó a implementar una tecnología que procesa plásticos oceánicos y redes de pesca desechadas para integrarlos en el asfalto de su red vial pública. La iniciativa, liderada por los departamentos de infraestructura y agencias ambientales de ese estado estadounidense, busca dar respuesta a la acumulación de basura en el océano Pacífico.
Según informaron las autoridades locales, los tramos iniciales de las rutas principales ya muestran un comportamiento óptimo tras las primeras pruebas de rodamiento. La materia prima proviene principalmente de las denominadas «redes fantasma», mallas de pesca que flotan a la deriva y afectan los arrecifes de coral. Cooperativas de recolectores y organizaciones aliadas extraen el material del agua para su posterior procesamiento industrial.
En las plantas de tratamiento, los polímeros pasan por un proceso de trituración y extrusión. Luego, los plásticos reciclados se transforman en aditivos que se amalgaman con la mezcla asfáltica tradicional.
Especialistas en ingeniería civil indicaron que las rutas resultantes poseen alta resistencia estructural. La flexibilidad que aportan los compuestos plásticos reciclados podría otorgar al pavimento una mayor tolerancia al desgaste por humedad y altas temperaturas ambientales.
El costo de la recolección marina, que históricamente representaba una traba financiera, se compensa con el ahorro en mantenimiento vial. Los presupuestos públicos proyectados para las próximas décadas contemplan una reducción en las partidas destinadas a repavimentación convencional.
Diversos organismos internacionales observan la experiencia de Hawái como un laboratorio a cielo abierto. De consolidarse los resultados técnicos de durabilidad, se espera que otras naciones insulares adopten normativas similares para sus propios corredores viales.
La transición hacia estos materiales alternativos abre también un nuevo mercado laboral local ligado a la gestión de residuos. La cadena de valor generada abarca desde las tripulaciones de limpieza costera hasta los técnicos especializados en la optimización de los nuevos aglomerados asfálticos.
