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Chile desplegó un avión militar para abastecer con productos básicos a las ciudades bolivianas afectadas por bloqueos

Un avión C-130 Hércules de la Fuerza Aérea de Chile permanecerá en Bolivia hasta el 24 de junio para transportar alimentos y medicamentos hacia ciudades andinas bloqueadas por protestas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

Un avión C-130 Hércules de la Fuerza Aérea de Chile permanecerá en territorio boliviano hasta el 24 de junio para sustentar operaciones de transporte de alimentos y medicamentos hacia las ciudades andinas bloqueadas por las protestas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Lo confirmó este domingo el viceministro de Defensa Civil, Alfredo Troche, tras la llegada de la aeronave a El Alto, ciudad vecina de La Paz, procedente de Santa Cruz, donde aterrizó el sábado con 6,1 toneladas de alimentos no perecederos.

“Es un avión Hércules que, además de traer alimentos, está poniéndose al servicio de la población boliviana para los puentes aéreos. Durante once días vamos a estar usando este avión gracias al Gobierno chileno”, declaró Troche al canal estatal Bolivia TV. Según el funcionario, los vuelos se realizarán principalmente entre Santa Cruz, La Paz, Cochabamba y Sucre, aunque la aeronave podrá operar donde las necesidades lo requieran.

Se trata del segundo envío humanitario de Chile en menos de un mes. El primero llegó a fines de mayo con 480 cajas de alimentos —kits suficientes para alimentar a cuatro personas durante cuatro días— transportadas también en un Hércules de la Fuerza Aérea chilena. La nueva misión, además de su carga, pone a disposición del Estado boliviano la capacidad logística de la aeronave durante casi dos semanas.

La crisis boliviana, desatada a mediados de mayo, acumula ya 39 días de bloqueos que afectan seis de los nueve departamentos del país, con especial impacto en las zonas andina y central. Según la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), hay 92 puntos de corte activos, concentrados principalmente en Cochabamba, La Paz, Oruro y Potosí. Los cierres viales interrumpen las rutas internacionales hacia Perú y Chile e impiden el abastecimiento regular de alimentos, combustible y medicamentos en La Paz y El Alto.

El saldo humano del conflicto alcanza al menos 16 muertos, de los cuales 13 fallecieron por falta de acceso oportuno a atención médica. Entre las víctimas figura una mujer de 24 años con cáncer que murió en Oruro cuando los bloqueos impidieron su traslado a La Paz para recibir tratamiento de radioterapia, y un niño de 12 años que no llegó a tiempo al hospital durante una emergencia. Las pérdidas económicas se estiman en 2.500 millones de dólares, según datos gubernamentales y proyecciones del sector privado.

Las movilizaciones son impulsadas por la Central Obrera Boliviana (COB), la Federación de Campesinos del Altiplano de La Paz Tupac Katari y sectores afines al ex presidente Evo Morales (2006-2019). La COB exige un incremento salarial del 20% y se opone al cierre de empresas estatales deficitarias, mientras la demanda política central —compartida por todos los sectores movilizados— es la renuncia inmediata de Paz. Todos los intentos de mediación de la Iglesia Católica, el Parlamento y la Defensoría del Pueblo fracasaron.

El despliegue chileno adquiere relieve adicional por el contexto diplomático entre ambos países. Bolivia y Chile no tienen relaciones a nivel de embajadores desde 1962 —con un breve paréntesis entre 1975 y 1978— a causa de la reclamación marítima boliviana. Sin embargo, desde que José Antonio Kast asumió la presidencia chilena en marzo y Rodrigo Paz llegó al poder en noviembre de 2025, ambos gobiernos abrieron un proceso de normalización. En abril, sus cancilleres se reunieron en Santa Cruz y firmaron un Acuerdo de Servicios Aéreos. Paz asistió a la investidura de Kast en Santiago y ha expresado su voluntad de avanzar en una agenda comercial común con Chile.

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