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Marga d’Andurain: la condesa que espió para los británicos y buscó ser la primera europea en La Meca

Nacida en la alta burguesía vasca francesa, Marga d’Andurain se autoproclamó condesa, vivió dos años en Argentina, fue sospechada de espionaje, se casó con un beduino para ingresar a la ciudad sagrada del islam y murió asesinada en el mar.

Marga d’Andurain, conocida como la “Mata Hari del desierto”, nació a fines del siglo XIX en el País Vasco francés. Desde niña mostró un carácter rebelde que llevó a su familia a internarla en varios conventos, de los que fue expulsada por desobediencia. A los 16 años conoció a un primo lejano, Pierre d’Andurain, con quien se casó.

Tras una luna de miel en Argelia y el nacimiento de su primer hijo, la pareja emigró a Argentina en 1912. Se instalaron en Las Rosas, cerca de Rosario, provincia de Santa Fe, donde Pierre trabajaba con ganado criollo. La experiencia duró dos años; con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, Pierre regresó a Francia para combatir.

De vuelta en Francia, Pierre quedó herido y con estrés postraumático. En 1925, tras recibir una herencia, la familia se mudó a El Cairo. Marga abrió un instituto de belleza y, para codearte con la alta sociedad, se autoproclamó vizcondesa mediante tarjetas de visita falsas. Según declaraciones de su hijo Jacques a la periodista Cristina Morató, Marga habría sido reclutada por el Servicio de Inteligencia británico. El instituto era frecuentado por esposas de oficiales británicos, lo que generó sospechas de espionaje. Los servicios secretos franceses le abrieron un dossier y prohibieron a sus oficiales hablar de temas sensibles cerca de ella.

En 1927 los Andurain se mudaron al desierto sirio y administraron el hotel Zenobia, que compraron en 1930. En 1933, Marga concibió el plan de ser la primera mujer europea en entrar a La Meca, ciudad prohibida para no musulmanes. Se divorció legalmente de Pierre para acceder a una dote, se casó con un camellero beduino llamado Soleiman el Dekmari y se convirtió al islam, adoptando el nombre de Zainab ben Maxime el Dekmari. Al llegar a Yidda, un examen médico evidenció que su conversión era ficticia, por lo que fue recluida en el harén del vicegobernador Ali Allmari y luego expulsada.

Ese mismo año, Soleiman murió tras acusarla de envenenamiento. Marga fue encarcelada 63 días y absuelta por falta de pruebas, pero se le prohibió regresar a Siria. Tras una campaña en la prensa francesa, el Ministerio de Asuntos Exteriores le permitió volver en 1934. Se casó nuevamente con Pierre, quien fue asesinado de 17 puñaladas en 1936. El crimen nunca se resolvió.

En 1945, un sobrino murió tras comer una trufa de chocolate que ella le había regalado. Fue acusada de envenenamiento y liberada por falta de pruebas. Se instaló en Niza y luego planeó mudarse a Tánger, Marruecos, para dedicarse al contrabando. Compró un velero, el Djeilan, y contrató como guardaespaldas a Hans Abele, un alemán con documentación falsa. Abele confesó haberla asesinado y arrojado su cuerpo al mar. Fue condenado a 20 años de prisión, de los cuales cumplió 10. El cuerpo de Marga nunca fue encontrado.

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