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Condenan a 8 años de prisión a un suboficial de la Policía de Acción Táctica por allanamiento ilegal y robo de droga en Rosario

El suboficial Guillermo Toledo, de la Policía de Acción Táctica (PAT) de Santa Fe, fue condenado a ocho años de prisión efectiva y once de inhabilitación por liderar un allanamiento ilegal en agosto de 2024 en el barrio Belgrano de Rosario, donde se robaron cocaína, dólares y armas.

El suboficial Guillermo Toledo, de la Policía de Acción Táctica (PAT) de Santa Fe, fue condenado este martes a ocho años de prisión efectiva y once de inhabilitación absoluta por su rol como líder de un grupo de agentes que el 13 de agosto de 2024 ejecutó un allanamiento ilegal en una casa del barrio Belgrano de Rosario. Según la investigación, los policías robaron cocaína de alta pureza, decenas de miles de dólares, armas y ropa, y montaron una puesta en escena que incluyó transmisiones de televisión en vivo y testigos que nunca se sacaron los cascos de moto.

Los jueces Otmar Paulucci, Elena Dilario y Germán Sutter Schneider fijaron la pena después de que Toledo reconociera los hechos en un acuerdo con la fiscalía homologado el 17 de abril pasado por el juez federal de Garantías Carlos Vera Barros. Los cargos incluyeron privación ilegítima de la libertad, violación de domicilio, falsificación de documento público, sustracción de elementos, comercio de estupefacientes agravado, vejaciones y apremios ilegales.

La condena cierra el capítulo judicial de una causa en la que otros seis agentes de la PAT ya habían aceptado penas en juicios abreviados: Jesús Balais recibió 7 años de prisión; Fernando Ferreira, 6 años y medio; Iván Schneider y Gerardo Pérez, 4 años y medio; Sergio Robledo, 3 años y medio, y Miguel Aguilar, 2 años. Tres familiares de Toledo fueron imputados por haber vendido en Santa Fe parte de la cocaína robada.

Los fiscales María Virginia Sosa, Soledad García, Andrés Montefeltro y Javier Arzubi Calvo describieron a Toledo como “un pedagogo de la ilegalidad” y señalaron que las conversaciones halladas en los teléfonos secuestrados revelaban “no solo habitualidad, sino un sadismo inusitado”. En su alegato, los acusadores citaron un mensaje que Toledo le había enviado a su pareja, junto a una foto: “El palo como evangelio”. Le contaba que había “predicado la palabra casi hasta el amanecer”.

El operativo ilegal también frustró una investigación federal en curso que ya tenía en la mira al domicilio de la calle Forest como punto de acopio de cocaína. Al declararse la nulidad del procedimiento, los tres narcos detenidos recuperaron la libertad tras 45 días de prisión preventiva, y las pruebas que los policías habían incautado —incluidos los teléfonos celulares— quedaron descartadas para escalar en la cadena de tráfico.

Según reconstruyeron los investigadores del fuero federal, los agentes se trasladaron en dos móviles hasta Forest y Teniente Agneta, en el barrio Belgrano. Hicieron 2,5 kilómetros a una velocidad promedio menor a los 30 kilómetros por hora, según detectó la fiscal adjunta María Virginia Sosa, que buscó esos datos en los GPS de los patrulleros para rebatir la versión oficial de la policía, que decía que habían actuado en flagrancia.

Los fiscales afirmaron que los agentes utilizaron una picana eléctrica contra los ocupantes de una camioneta para obtener información sobre el lugar donde se acopiaba la droga. El suboficial Jesús Balais había conseguido la picana unos días antes en un operativo, también presuntamente ilegal, contra otros vendedores de droga del barrio Azcuénaga.

La condena y los detalles del caso fueron informados por el poder judicial federal de Rosario.

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