Especialistas explican que la expresión de los perros con los labios retraídos y la boca abierta no equivale necesariamente a un estado de alegría, ya que la utilizan en distintos contextos.
Buenos Aires, 19 mayo (NA) – La sonrisa de los perros, esa expresión con los labios retraídos y la boca abierta que se observa frecuentemente en mascotas, no siempre coincide con un estado de felicidad. Según un estudio reciente publicado en la revista Popular Science, dicha expresión no equivale necesariamente a estar contentos, ya que los perros la usan en distintos contextos.
Anne Burrows, anatomista de la Universidad de Duquesne, en Estados Unidos, evaluó la anatomía comparada de la expresión facial en perros y lobos. La especialista explicó que, debido a que los músculos faciales de los perros son en su mayoría de contracción rápida, estos pueden producir los movimientos fugaces que se asocian con la expresión espontánea. “Cuanto más rápidos sean tus músculos, más genuina será la expresión facial”, afirmó Burrows. En el caso de los lobos, estos tienen más músculos faciales de contracción lenta, los cuales están mejor adaptados para mantener los labios en un contorno firme al aullar que para realizar expresiones faciales rápidas.
Los perros no son simplemente lobos más amigables; sus rostros evolucionaron de manera diferente. La científica señaló que los perros cuyos rostros se movían más rápidamente eran más fáciles de interpretar y que, durante decenas de miles de años, esos fueron los perros que los humanos mantuvieron cerca.
Karen Jesch, estudiante de doctorado en el Centro de Cognición Canina del Boston College, indicó que la sonrisa humana es, de por sí, un comportamiento extraño, y no siempre de carácter alegre. Un perro puede retraer los labios formando una expresión que parece una sonrisa, pero esa expresión podría indicar que está incómodo, no contento. Sin embargo, una boca relajada, ligeramente abierta, suele indicar que el perro está tranquilo. Los humanos tienden a interpretar ambas expresiones como una sonrisa.
Las investigaciones demuestran que los humanos no son tan buenos interpretando las expresiones faciales de los perros como creen, afirmó Jesch. Parte de ello se debe al antropomorfismo, la tendencia a proyectar los propios sentimientos en los animales. “Queremos dar por sentado que los perros nos quieren y son felices. Así que vemos a un perro corriendo con otros perros y pensamos: ‘Si yo fuera él, sería feliz. Por lo tanto, debe estar sonriendo’”, sostuvo. Eso muchas veces puede perjudicar al perro cuando en realidad no la está pasando bien.
Los especialistas aseguran que el contexto importa. “Un perro que parece sonreír, acurrucado en el sofá junto a ti, probablemente esté contento”, explicó Burrows. La misma expresión en un ambiente ruidoso y caótico, acompañada de la cola entre las patas, podría significar que el perro quiere irse. Burrows señaló que los perros también dependen mucho de sus orejas. Las orejas relajadas suelen indicar que el perro es dócil, mientras que las orejas pegadas a la cabeza suelen indicar miedo o estrés.
En conclusión, la boca abierta y relajada, ojos suaves, un cuerpo suelto y el meneo de la cola en un entorno tranquilo probablemente significan que el perro la está pasando bien. La misma sonrisa mostrando los dientes en un momento de tensión, con el cuerpo rígido y las orejas pegadas a la cabeza, es algo distinto y merece atención.
