La película que marcó a toda una generación y consolidó a Tom Cruise como estrella de Hollywood vuelve a las salas argentinas junto a su secuela en una edición limitada.
Si hay una película que marcó a una generación y redefinió la carrera de Tom Cruise, esa es Top Gun (Ídolos del aire), firmada por Tony Scott en 1986 y convertida en un auténtico fenómeno internacional de la cultura popular.
Ahora, Top Gun regresa a los cines cuatro décadas después de su lanzamiento original, coincidiendo con su cuadragésimo aniversario. Paramount Pictures ha organizado la reposición del film, que se proyecta nuevamente junto a su secuela, Top Gun: Maverick, durante una semana, del 13 al 20 de mayo.
La reedición limitada de Top Gun en salas internacionales sirve para celebrar los 40 años de la película que consolidó a Tom Cruise como la última gran estrella de Hollywood, algo que el actor aprovecharía para convertirse en un gran ídolo del cine de acción, con sagas como la de Misión Imposible.
Qué supuso el estreno de ‘Top Gun’
El lanzamiento en 1986 de Top Gun, protagonizada por Tom Cruise como el carismático piloto Pete ‘Maverick’ Mitchell, transformó el género de acción, redefinió la estética audiovisual del cine comercial moderno y marcó a toda una generación.
El reparto original incluyó a Kelly McGillis, Val Kilmer, Anthony Edwards y Tom Skerritt, con participaciones secundarias de Tim Robbins y Meg Ryan. La trama giraba en torno a la competición entre pilotos de élite en la Marina estadounidense, situando a Maverick en una pugna constante con su compañero Tom “Iceman” Kazansky, bajo la tutela del comandante Viper y con la instructora civil Charlotte “Charlie” Blackwood desempeñando un papel fundamental tanto en el aprendizaje técnico como emocional del protagonista.
El rodaje estuvo plagado de anécdotas. Uno de los episodios más recordados tuvo lugar durante un vuelo de prueba con los Blue Angels: el piloto realizó maniobras de tal intensidad que Tom Cruise terminó vomitando en una bolsa y, tras el aterrizaje, aún sin recuperarse, el avión realizó una maniobra invertida que provocó que el propio Cruise se empapara con su vómito. Irónicamente, este incidente fue determinante en su decisión de aceptar el papel, pues inmediatamente realizó una llamada desde una cabina para confirmar su participación.
La reposición de Top Gun en cines parece responder a una acción promocional que precedería al desarrollo de una tercera entrega de la franquicia, actualmente en preparación y cuyo guion ha sido encargado a Ehren Kruger, autor del texto de la segunda parte.
Una continuación marcada por el éxito
Top Gun: Maverick, dirigida por Joseph Kosinski y estrenada en 2022, situaba de nuevo a Pete “Maverick” Mitchell en la academia de vuelo donde, ya en el papel de instructor, se encargaba de enseñar a una nueva generación de pilotos en la ejecución de una misión compleja. Entre los personajes destacados se encontraba Bradley “Rooster” Bradshaw, interpretado por Miles Teller y presentado como el hijo de “Goose”, el copiloto del filme original. Esta secuela fue nominada a seis premios Oscar, obteniendo la estatuilla por Mejor Sonido.
La elección de Top Gun para figurar en el Registro Nacional de Cine por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos se fundamentó en tres criterios: su valor como testimonio cultural de la sociedad estadounidense de los años ochenta, su aportación visual y su repercusión social tras el estreno.
En el caso de la influencia en la realidad, destaca el dato de que, tras la aparición del largometraje, las solicitudes de ingreso en las escuelas de aviación naval experimentaron un incremento sustancial. Esta tendencia fue impulsada por la estrategia de marketing desplegada por la Marina, que instaló puestos de captación en las inmediaciones de los principales cines para aprovechar el éxito de la película y atraer candidatos “cargados de adrenalina”. El efecto fue inmediato y las tasas de aspirantes alcanzaron picos inéditos en años.
La banda sonora acompañó el fenómeno mediático. El tema Take my breath away, compuesto por Giorgio Moroder y Tom Whitlock y grabado por el grupo estadounidense Berlín, fue premiado tanto con el Oscar como con el Globo de Oro en 1987. La canción se integró en la cultura popular y en campañas publicitarias, consolidando a Berlín como un caso paradigmático de “one hit wonder”.
La película Top Gun y sus secuelas se configuran así como un emblema pop, cuya impronta ha perdurado durante cuatro décadas y que han servido de inspiración a un buen puñado de cintas en torno a la aviación.
