El nutricionista Pablo Ojeda recomienda seis alimentos accesibles que ayudan a desintoxicar y proteger el hígado, un órgano esencial para la digestión y el metabolismo.
Si últimamente te sientes más hinchada, con digestiones pesadas o una fatiga que no se va ni con la siesta del domingo, quizás deberías escuchar lo que tu cuerpo intenta decirte. En concreto, tu hígado. Así lo asegura el nutricionista Pablo Ojeda, que puso el foco en este órgano silencioso pero fundamental para nuestra salud.
“Tu hígado es un órgano silencioso pero esencial. Te ayuda a digerir, desintoxicar y metabolizar correctamente todo lo que comes”, recuerda Ojeda. Aunque solemos prestarle atención solo cuando aparece un problema, este órgano trabaja sin parar para mantener nuestro organismo limpio y funcionando. Y como todo buen compañero de vida, también merece cuidados.
Ojeda propone una lista clara, sencilla y sabrosa de seis alimentos que ayudan a proteger y potenciar la función hepática. No hace falta convertirse en chef ni entrar en pánicos detox de manual, solo integrar estos ingredientes en tu día a día.
- Verduras de hoja verde: rúcula, espinacas o kale. Su alto contenido en clorofila ayuda a eliminar toxinas.
- Crucíferas: brócoli, coles de Bruselas, coliflor. Ayudan a desintoxicar el organismo gracias a sus compuestos azufrados.
- Cúrcuma y jengibre: el combo dorado con poder antiinflamatorio natural. Ideal para incorporar en sopas, guisos o infusiones.
- Frutas cítricas: aportan antioxidantes y vitamina C, esenciales para combatir el estrés oxidativo.
- Omega-3: presente en el pescado azul y en semillas como la chía o la linaza, ayuda a modular la inflamación.
- Ajo y cebolla: estimulan la producción de bilis y favorecen la digestión de las grasas.
Tan importante como lo que añades es lo que decides dejar fuera. Pablo Ojeda también hace hincapié en los enemigos silenciosos del hígado moderno: “Evita ultraprocesados, azúcares simples, alcohol en exceso y grasas trans”. Una recomendación básica, especialmente en una época en la que lo industrial suele ganar la batalla a lo natural.
