Un recorrido por San Nicolás, Nueva Pompeya, Colegiales, Agronomía y Parque Chas revela la crisis de higiene urbana en la Ciudad de Buenos Aires, con un aumento del 69% en reclamos y picos de 75.000 contactos mensuales.
“Hay días que hago tres cuadras para tirar la basura y cuando llego no entra más; no me queda otra que dejarla afuera”, dice Simón Gentili mientras apoya una bolsa sobre otra, al costado de un contenedor desbordado en una calle interna del barrio porteño de San Nicolás. El olor es penetrante, una mezcla de residuos acumulados y orina que se impregna en la vereda. A pocos metros, otra escena repite el patrón: bolsas abiertas, líquidos oscuros que escurren hacia la calle y restos que quedaron fuera del alcance de la recolección.
La postal, que se multiplica en distintas cuadras, convive con otra muy distinta sobre las avenidas principales, donde los contenedores aparecen vacíos o en mejores condiciones, aunque el olor persiste. Hace un año, LA NACION había recorrido Recoleta para documentar cómo la basura empezaba a formar parte del paisaje urbano. Doce meses después, y con datos que muestran un crecimiento sostenido de los reclamos, este medio volvió a salir a la calle.
A partir de los datos del Sistema Único de Atención Ciudadana (Suaci), la plataforma oficial del gobierno porteño para gestionar reclamos, denuncias, quejas, sugerencias y solicitudes de los vecinos, los barrios con más reclamos por higiene entre enero de 2025 y enero de 2026 por cada 1.000 habitantes fueron, según los datos procesados por LN Data: San Nicolás (460), Nueva Pompeya (425), Colegiales (391), Agronomía (331) y Parque Chas (305). Con ese mapa, la recorrida buscó contrastar los números con lo que ocurre en la calle.
Los datos muestran que la higiene urbana es hoy la principal preocupación de los vecinos dentro del sistema de atención ciudadana. Entre enero de 2025 y enero de 2026 se registraron 558.748 contactos por este tema, frente a 331.535 en el mismo período anterior, lo que implica un aumento del 69%. En ese mismo lapso, de los 1.500.000 contactos ingresados al sistema, el 35% correspondió a higiene, muy por encima de la segunda categoría, desarrollo urbano, que sumó 273.002 (17%).
La diferencia se amplía al observar la evolución mensual: enero de 2025 comenzó con 29.513 reclamos; febrero tuvo 29.949; marzo, 33.885, y abril, 34.130. Luego se registraron 30.582 en mayo, 27.408 en junio, 30.903 en julio y 30.204 en agosto. El quiebre se produjo en septiembre, cuando los contactos treparon a 40.354. Desde entonces, la curva no volvió a los niveles anteriores: octubre cerró con 66.105 reclamos, noviembre con 64.052 y diciembre alcanzó el pico de 75.190. En enero de 2026, el sistema registró 66.473 contactos, más del doble que en enero del año anterior (29.513). En términos diarios, el salto también es evidente: de un promedio de 984 contactos por día a principios de 2025 a 2.506 hacia fines de ese año, con 2.216 diarios en enero de 2026.
Dentro de ese universo, dos prestaciones concentran casi dos tercios de los reclamos. El retiro de escombros y restos de obra acumuló 182.558 contactos (33% del total). La recolección de residuos fuera del contenedor, es decir, la basura que desborda y queda en la vereda, sumó 169.055 contactos (30%) y es la prestación que más contactos sumó: pasó de 3.880 contactos en enero de 2025 a 27.271 en enero de 2026, lo que implica un aumento del 603%. Durante el primer semestre de 2025, este tipo de reclamo oscilaba entre 3.900 y 5.500 por mes; en septiembre subió a 8.508, en octubre llegó a 29.966 y en diciembre cerró en 37.467.
En términos de volumen total, los barrios con más reclamos fueron Caballito (36.478), Palermo (33.837), Flores (26.152), Balvanera (23.202) y Recoleta (23.161). Sin embargo, al analizar en proporción a la población, el mapa cambia y ubica a San Nicolás al frente, seguido por Nueva Pompeya y Colegiales, completando luego Agronomía y Parque Chas dentro de los cinco con mayor tasa. También se modifica al observar el crecimiento interanual: San Nicolás lidera con un aumento del 534%, seguido por Puerto Madero (485%), San Telmo (456%), Nueva Pompeya (449%) y Balvanera (385%).
En San Nicolás, esos números se traducen en escenas concretas. “Hay días que hago tres cuadras para tirar la basura y cuando llego está todo lleno. No es que uno quiera dejarla afuera, es que no entra más. Me ha pasado de encontrar el contenedor lleno durante días, con bolsas que ya llegan hasta la calle. Entonces uno apoya la bolsa como puede, esperando que después alguien la levante, pero eso no pasa. Y lo peor es el olor, que queda impregnado todo el día”, amplía Gentili.
Sobre la calle Lavalle, entre Uruguay y Libertad, un contenedor de obra se transformó en basural improvisado. “Esa basura está así hace como cinco días. El olor es insoportable, se mete en las casas. No es digno vivir así. Sumaron contenedores, pero no alcanza con poner más si no los vacían o no levantan lo que queda afuera. Vivís rodeada de basura, es como un pasillo permanente y uno ya no sabe a quién reclamarle”, describe Rosa Aranda. Bruno Navarro, también vecino del barrio, suma otra dimensión: “El problema no es solo que se llenen, es que no hay una lógica en el servicio”.
