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Llaryora sigue de cerca el peronismo federal y evalúa el rol de Córdoba en la política nacional

El gobernador Martín Llaryora monitorea con atención el lanzamiento del peronismo federal, aunque evita definiciones públicas. Desde su entorno señalan que el movimiento coincide con el rumbo del peronismo cordobés, pero priorizan la gestión de cara a 2027.

El lanzamiento del denominado ‘peronismo federal’ no pasó desapercibido en Córdoba. Aunque el gobernador Martín Llaryora evitó cualquier posicionamiento explícito, en su entorno reconocen que el movimiento es observado con atención y que, lejos de generar resistencia, aparece como una señal política alineada con el recorrido que el peronismo cordobés viene construyendo desde hace años.

La lectura, por ahora, es prudente: no hay definiciones orgánicas ni participación institucional directa, pero sí un interés concreto en la evolución de un espacio que intenta reorganizar al peronismo por fuera del eje bonaerense, donde se mantiene una dura disputa entre kirchneristas y dirigentes ligados al gobernador Axel Kicillof.

Ante el lanzamiento en Parque Norte del espacio en el que se referencian Juan Manuel Olmos, Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz, fuentes del oficialismo provincial señalan que la prioridad sigue siendo la gestión de cara a las elecciones de 2027 y que cualquier definición política ligada al escenario nacional quedará subordinada a ese eje. Sin embargo, admiten que hubo diálogo previo con intendentes cordobeses que participaron del encuentro y que incluso se avaló su presencia.

El dato no es menor: más de 30 jefes comunales de la provincia formaron parte del lanzamiento, lo que marca un primer nivel de involucramiento territorial, aunque todavía sin una traducción política más estructurada.

En declaraciones al sitio Letra P, la intendenta de Santa Eufemia, Gisela Barrionuevo, sostuvo que “nuestro peronismo es muy particular, sin embargo, nuestro movimiento ha sabido mutar, ha sabido reinventarse. Tenemos un peronismo ecléctico, que ha sabido sumar variantes para sobrevivir en una provincia que no es fácil, pero que necesita de esta reconversión del peronismo. Nos pone muy contentos que nos hayan convocado”.

La presencia de Barrionuevo junto a otros dirigentes cordobeses, aunque con poco volumen territorial, y de provincias en las que el peronismo está de capa caída fue celebrada por los organizadores y asistentes. En ese marco, la valoración del espacio por ahora es más conceptual que orgánica.

“Todo lo que no sea kirchnerista dentro del peronismo nos parece interesante”, sintetizan en el entorno de Llaryora, donde remarcan que la Argentina sigue sin construir una alternativa sólida tanto al kirchnerismo como al actual gobierno de Javier Milei.

La hipótesis a futuro es más amplia: una eventual salida política debería articular al peronismo no kirchnerista con sectores de centro que tampoco se identifiquen con el oficialismo libertario, en una construcción que todavía aparece incipiente y sin liderazgos definidos.

La coincidencia más clara con el nuevo armado aparece en el plano programático. Desde Córdoba destacan que el planteo de combinar orden fiscal con una agenda productiva y una mirada federal de la economía es consistente con la línea que la provincia sostiene desde hace años. Ese equilibrio —disciplina macroeconómica con desarrollo— es, para el llaryorismo, una condición indispensable para cualquier alternativa nacional que pretenda ser competitiva y sostenible en el tiempo. No se trata, aclaran, de un alineamiento automático, sino de una coincidencia de diagnóstico sobre los problemas estructurales del país.

Sin embargo, desde el oficialismo provincial se encargaron de marcar algunos límites. La estrategia es evitar movimientos apresurados en un escenario político que todavía consideran inestable. “No hay nada concreto”, repiten, al tiempo que subrayan que no habrá anuncios ni definiciones públicas en el corto plazo.

La cautela responde a una lógica política conocida en Córdoba: preservar autonomía, acumular volumen propio y evaluar cada proceso nacional sin comprometerse antes de tiempo.

El trasfondo de esta posición es también una lectura crítica del momento político. En el entorno del gobernador sostienen que el país atraviesa una etapa compleja, donde si bien se registraron avances en el orden macroeconómico, persisten problemas profundos en materia productiva y social. Ese diagnóstico alimenta la idea de que ni el kirchnerismo ni el mileísmo ofrecen, por sí solos, una salida integral, y que será necesario construir una alternativa más amplia que supere esa dicotomía.

En ese esquema, Córdoba vuelve a aparecer como un actor con potencial incidencia. “El peronismo provincial logró consolidar durante años un modelo propio, con identidad diferenciada, capacidad de gestión y resultados electorales sostenidos”, indicaron las fuentes. Ese recorrido es hoy uno de los principales activos del espacio federal, pero también plantea un desafío: transformar esa experiencia en poder político real dentro de una construcción nacional que, por ahora, carece de conducción clara y estructura consolidada.

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