La crisis presupuestaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos afecta a los aeropuertos. Más de 1.000 agentes de la TSA dejaron sus puestos desde el inicio del cierre parcial del gobierno, lo que genera preocupación por el impacto en los viajes de verano y la organización del Mundial 2026.
La crisis presupuestaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos empieza a sentirse en los aeropuertos. Más de 1.000 agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) dejaron sus puestos desde el inicio del cierre parcial del gobierno, según informó el propio DHS a través de su cuenta oficial en X. La situación genera preocupación por el impacto que podría tener en la organización del Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá.
Desde el organismo remarcaron que esta sangría de personal ocurre en un momento especialmente delicado. “De cara a la Copa Mundial de la FIFA y los viajes de verano, esta pérdida ha reducido significativamente la capacidad de la TSA para satisfacer la demanda de pasajeros y ha dejado importantes carencias de personal”, publicó DHS. Reemplazar a esos trabajadores no es inmediato: cada nuevo recluta necesita entre cuatro y seis meses de capacitación antes de poder desempeñar tareas regulares en los aeropuertos.
El cierre parcial del gobierno comenzó el 14 de febrero en medio de un fuerte enfrentamiento político por la política migratoria y ya se convirtió en el shutdown más largo de la historia de Estados Unidos. Durante este período, muchos empleados del DHS, incluidos los agentes de la TSA, debieron trabajar sin recibir sueldo. La falta de pago generó un efecto inmediato: muchos agentes se ausentaron para buscar trabajos adicionales, mientras cientos decidieron abandonar la agencia. Esto dejó a numerosos aeropuertos con plantillas insuficientes para sostener el flujo normal de pasajeros.
Uno de los efectos más visibles fue el aumento de los tiempos de espera en los controles de seguridad. Durante marzo, varios aeropuertos reportaron filas de varias horas para pasar por los escáneres. Frente al caos, el presidente Donald Trump ordenó el 27 de marzo que los trabajadores de la TSA fueran pagados con fondos ya existentes, lo que mejoró temporalmente los tiempos de espera. Sin embargo, esa solución tenía fecha de vencimiento. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, confirmó que el departamento está cerca de agotar esos fondos de emergencia. La nómina salarial del DHS supera los 1.600 millones de dólares cada dos semanas, y una vez agotados los recursos, el presidente ya no podrá emitir otra orden ejecutiva para cubrir salarios.
Según el medio Politico, ya son más de 1.110 los oficiales de la TSA que dejaron la agencia desde el 14 de febrero, una cifra que representa un fuerte salto respecto de la semana anterior. Con aproximadamente 50.000 oficiales en total hacia fines de marzo, la pérdida de estos trabajadores tiene consecuencias operativas concretas. Si el financiamiento vuelve a interrumpirse, podrían repetirse los colapsos en los controles de seguridad. La situación adquiere una dimensión aún mayor por la cercanía del Mundial de fútbol de la FIFA 2026, que comenzará en junio y generará un movimiento extraordinario de pasajeros en los principales aeropuertos estadounidenses. La propia TSA advirtió que la falta de personal podría tener implicancias directas para ese evento, ya que los nuevos reemplazos no llegarían a tiempo debido al período de entrenamiento obligatorio de cuatro a seis meses.
