La circulación de nuevas variantes de gripe, en particular la H3N2-K, volvió a encender las alertas sanitarias de cara al invierno. En la Argentina, la principal duda gira en torno a la eficacia de la vacuna antigripal disponible en el país.
La circulación de nuevas variantes de gripe, en particular la H3N2-K, volvió a encender las alertas sanitarias de cara al invierno. Se trata de una mutación del virus de influenza que mostró mayor transmisibilidad y que, en el hemisferio norte, se asoció a un incremento de internaciones y cuadros graves, lo que generó preocupación también en la Argentina.
En ese contexto, la principal duda gira en torno a la eficacia de la vacuna antigripal disponible en el país. Según explicó la infectóloga Elizabeth Bodanowicz en LN+, la formulación aplicada en el hemisferio sur fue desarrollada antes de la aparición de este subclado, aunque mantiene similitudes que permiten cierto grado de protección.
La gripe H3N2 no es nueva: circula todos los años, pero su comportamiento puede variar. En esta ocasión, la variante conocida como H3N2-K presentó cambios genéticos que le permitieron evadir parcialmente la inmunidad previa y propagarse con mayor facilidad. “Tuvo algunos cambios genéticos y generó un virus mutado, con más transmisibilidad y vinculado a casos más graves”, explicó la especialista. Este escenario ya se reflejó en el hemisferio norte, donde la cepa predominó y sorprendió por su impacto.
Aunque la vacuna local no fue diseñada específicamente para esta subvariante, Bodanowicz aclaró que sigue siendo una herramienta clave: “Podemos decir que tiene un 50% de utilidad para prevenir internación y casos graves”. Ese porcentaje, lejos de ser menor, resulta fundamental en los grupos más vulnerables, donde la gripe puede derivar en complicaciones severas. “Si logramos una buena vacunación en tiempo y forma en esa población, es una buena protección”, remarcó.
Los especialistas coinciden en que la prioridad está en los grupos de riesgo: niños menores de dos años, embarazadas, adultos mayores de 65, personal de salud y personas con enfermedades crónicas. En estos casos, la vacunación no solo reduce la probabilidad de contagio, sino que disminuye significativamente el riesgo de hospitalización y muerte, especialmente frente a variantes más agresivas como la H3N2-K.
Sobre el final de la entrevista, la infectóloga alertó sobre el impacto de los movimientos antivacunas, que generan dudas en la población. “El trabajo de informar con datos científicos es la mejor herramienta contra la desinformación”, cerró.
