Un nuevo relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella muestra una caída del 12,1% en la confianza hacia el Gobierno, mientras otras encuestas registran el nivel de aprobación más bajo desde el inicio de la gestión.
La relación entre el Gobierno y la opinión pública parece transitar por un nuevo valle. Según el Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), el indicador se ubicó en 2,02 puntos sobre un máximo de 5, lo que representa una disminución del 12,1% respecto del mes anterior. La cifra, aunque baja, no es la peor de la gestión: en septiembre del año pasado el índice había sido de 1,9.
El análisis de la trayectoria muestra altibajos recurrentes. A mediados de 2024, tras la sanción de la Ley Bases, el Gobierno alcanzó un pico de popularidad. Luego vino una caída antes de las elecciones bonaerenses de agosto y septiembre, y una posterior recuperación luego de los comicios de octubre, cuando logró aprobar el presupuesto, la reforma laboral y la ley de inocencia fiscal. Desde entonces, el indicador volvió a descender.
El economista Fernando Marull elaboró un gráfico que compara el índice de la UTDT con los resultados electorales del oficialismo. Según esa correlación, si se convierte el índice actual a una escala de 0 a 100, el Gobierno obtendría hoy un 40% de los votos. Otras mediciones refuerzan esta tendencia: el encuestador Hugo Haime registró en abril un 34% de aprobación para la gestión de Javier Milei, el valor más bajo desde diciembre de 2023, mientras que la desaprobación alcanzó el 63%, también un récord negativo.
Un dato novedoso surge de la misma encuesta de Haime: por primera vez, el grupo de personas que atribuye los problemas económicos a la política del Gobierno supera a quienes los achacan al kirchnerismo. El 34% responsabiliza a la gestión actual, el 32% al kirchnerismo y el 26% a ambos por igual. Este cambio en la percepción de responsabilidades marca un punto de inflexión en la opinión pública.
¿Puede revertirse el cuadro? Algunos analistas consideran que los factores que explican la caída son coyunturales: el deterioro del salario real por una inflación elevada en los últimos meses, impulsada por el aumento en el precio de los combustibles, la carne y la devaluación del año pasado. Si esos factores se moderan, la confianza podría recuperarse, como ocurrió en otras oportunidades.
