A poco del inicio del Mundial de Fútbol de 1978, los máximos responsables de la Junta Militar buscaron colocar a un dirigente afín al frente de la Asociación del Fútbol Argentino.
En los meses previos al Mundial de Fútbol de 1978, la dictadura cívico-militar que gobernaba Argentina intentó controlar la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Los hombres fuertes de la Junta pretendían imponer a un dirigente leal al régimen para manejar el organismo rector del fútbol nacional, en un contexto de fuerte represión y censura.
La intervención en la AFA buscaba garantizar que la organización del campeonato mundial estuviera alineada con los intereses políticos del gobierno de facto, que utilizó el evento deportivo para mejorar su imagen internacional. Sin embargo, la maniobra generó tensiones dentro del ámbito futbolístico y político, aunque finalmente no logró concretarse del todo.
Este episodio refleja la injerencia del poder militar en todas las esferas de la sociedad argentina durante aquellos años, incluyendo el deporte, que fue utilizado como herramienta de propaganda.
