Los futuros del crudo suben tras reportarse ataques a buques en una ruta clave y la extensión indefinida de la tregua entre Estados Unidos e Irán.
Los precios internacionales del petróleo experimentaron una nueva subida este miércoles. El incremento se produce luego de conocerse ataques contra al menos tres buques portacontenedores en el estratégico estrecho de Ormuz y en un contexto de falta de avances en las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán.
A las 10.49 GMT, los futuros del crudo Brent, referencia internacional, ganaban 73 centavos (0,7%), ubicándose en 99,21 dólares el barril. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) de Estados Unidos mejoraba 59 centavos (0,7%), alcanzando los 90,26 dólares el barril. Ambos referenciales ya habían sumado cerca de un 3% durante la jornada del martes.
Según informó el centro de Operaciones de Comercio Marítimo (UKMTO) del Ejército británico, Teherán abrió fuego contra un buque portacontenedores en el estrecho por la mañana, y un segundo fue atacado poco después. Además, la agencia de noticias semioficial Tasnim reportó que la Marina de la Guardia Revolucionaria iraní confiscó dos barcos por lo que describió como violaciones marítimas, trasladándolos a sus costas.
El estrecho de Ormuz es una vía marítima crítica por la que, antes del conflicto iniciado a fines de febrero, transitaba alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado. Actualmente, tanto Irán como Estados Unidos han impuesto restricciones al tránsito por la zona.
En otro desarrollo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la prórroga indefinida del alto el fuego con Irán, horas antes de que este expirara. El anuncio pareció ser unilateral y no quedó claro de inmediato si Irán o Israel, aliado de Washington, aceptarían extender la tregua, que comenzó hace dos semanas. Ninguna de las partes acudió a las conversaciones de paz que estaban previstas en Pakistán.
Aunque los precios del petróleo han bajado desde sus máximos de marzo, se mantienen muy por encima de los niveles anteriores al conflicto. Esta situación preocupa a los inversores, quienes temen que los elevados precios de la energía puedan acelerar los procesos inflacionarios y mantener las tasas de interés globales en niveles altos por un período más prolongado.
