Jorge Franchella, especialista del Hospital de Clínicas, explica que no es necesario entrenar intensamente; alcanza con incorporar movimiento en las actividades diarias.
“Por tu salud, muévete” fue el lema que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció para el Día de la Salud de 2002, instando a los estados miembros a promover la actividad física. “Algunos ponen Día del Deporte, pero no es el Día del Deporte, es el Día de la Actividad Física”, aclara Jorge Franchella, director del Programa de Actividad Física y Deportes del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires y líder para Argentina de la iniciativa ‘Exercise is Medicine’ del Colegio Americano de Medicina del Deporte.
“En ese momento el sedentarismo ya era un problema –recuerda Franchella–. Y un poco antes también. Ya teníamos un alto porcentaje de población sedentaria, proporción que al día de hoy se mantiene”. Según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (realizada en 2018), dos tercios de los adultos no cumplían por aquel entonces con el mínimo de actividad física recomendada.
“Salir del sedentarismo reduce más de un 30% el riesgo de morbimortalidad, o sea, de enfermar o morir. Y no hablo de entrenar, hablo de salir del sedentarismo”, subraya el especialista.
Franchella define el sedentarismo como estar mucho tiempo quieto durante el día, más allá de lo que se duerme. Para contrarrestarlo, sugiere moverse en actividades de la vida diaria como caminar, lavar el auto, cortar el pasto o pasear al perro, acumulando al menos 30 minutos por día. “No son necesarios los 10.000 pasos. Podríamos hacer 6.000 o 4.000 para salir del sedentarismo”, aclara.
El médico también diferencia conceptos: actividad física es gastar calorías en cualquier tarea; ejercicio implica un gesto como saltar o correr; y deporte se realiza con un reglamento. Insiste en la importancia de la “progresión” al incorporar movimiento, evitando cambios bruscos de inactividad a alta intensidad.
Para quienes comienzan, recomienda prestar atención a las señales del cuerpo, como poder hablar mientras se camina, y sugiere que la actividad grupal puede ser motivadora, pero sin competir, ya que la aptitud física es individual.
