Analistas observan una transformación en el uso de las interdependencias económicas como instrumento de presión internacional, en un contexto de creciente competencia geopolítica.
WASHINGTON – En el escenario internacional actual, se observa un cambio en la utilización de las interdependencias económicas como herramienta de presión geopolítica. Según analistas, esta evolución marca una diferencia respecto a las dinámicas predominantes en las últimas décadas.
Recientemente, se han registrado situaciones donde el control sobre recursos estratégicos o rutas comerciales clave ha sido utilizado con fines políticos. China, por ejemplo, posee una posición dominante en la extracción de tierras raras, elementos cruciales para tecnologías civiles y militares. Por otro lado, Irán ejerce una influencia significativa sobre el estrecho de Ormuz, un corredor vital para el transporte de hidrocarburos.
Edward Fishman, autor de un estudio sobre estrategias de guerra económica, señala que «la economía global fue diseñada para el entorno favorable de la década de 1990, cuando dábamos por sentado que China y Rusia serían nuestros aliados, pero esta es una época de creciente competencia geopolítica». Agrega que este es un proceso que continuará hasta que se configure una nueva economía global.
La explotación de dependencias económicas no es un fenómeno nuevo. El embargo petrolero árabe de 1973 es un ejemplo histórico. Sin embargo, la interdependencia actual es mayor: el porcentaje del comercio internacional en la producción total mundial duplica al de 1973, lo que, según expertos, ofrece más oportunidades para utilizar los vínculos comerciales con fines estratégicos.
En respuesta a esta tendencia, varias potencias, incluidos Estados Unidos, China y naciones europeas, están reforzando sus defensas económicas, aumentando la inversión en la producción nacional de bienes considerados esenciales.
Desde Estados Unidos, algunos funcionarios han expresado preocupación por la dependencia en cadenas de suministro clave. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha señalado la necesidad de diversificar estas cadenas para no ver restringida la capacidad de formular política exterior. «No hay casi ninguna industria de vanguardia del siglo XXI en la que no seamos vulnerables en algún grado», afirmó en un discurso el año pasado.
La administración estadounidense ha respondido con medidas como sanciones financieras y controles de exportación, especialmente dirigidos a entidades chinas e iraníes. No obstante, analistas indican que la rapidez con la que otros actores han comenzado a utilizar sus ventajas económicas ha presentado desafíos inesperados.
Este nuevo panorama sugiere una reconfiguración de las reglas de juego económicas globales, donde la interdependencia ya no se ve únicamente como un factor de cooperación, sino también como un potencial campo de competencia estratégica entre naciones.
