Un especialista en seguridad analizó las tensiones geopolíticas actuales, su efecto en los mercados y el rol de la política exterior de Argentina en el escenario internacional.
El especialista en seguridad internacional, Alejandro Cassaglia, analizó en una entrevista con Canal E que el conflicto en Medio Oriente suma un nuevo capítulo de tensión geopolítica, con impacto directo en los mercados internacionales y en la política exterior argentina.
Cassaglia interpretó el eventual viaje del presidente Javier Milei a la región como una señal política dentro del escenario internacional. «Esto es una demostración del alineamiento geopolítico que tiene el gobierno de Javier Milei con Estados Unidos y con Israel», afirmó. En ese sentido, remarcó que el respaldo argentino tiene más peso simbólico que operativo: «Es una muestra de respaldo y es más simbólico que el apoyo, en realidad, que puede brindar Argentina».
El analista relativizó el alcance de las declaraciones oficiales: «Cuando el presidente Milei dice ‘estamos en guerra’, bueno, por supuesto que Argentina no está en condiciones de dar ningún apoyo fuerte militarmente». Aún así, advirtió sobre el contexto de riesgo: «Viajar para el Presidente es un momento de mucho riesgo, pero bueno, calculo que sus asesores lo habrán evaluado y le habrán dado el ok para que viaje a la región».
Sobre el terreno, la situación sigue siendo altamente volátil. En este contexto, explicó que la estrategia de Israel responde a una lógica de seguridad estructural: «La posición de Israel, el Estado de Israel tiene un tema de supervivencia». El objetivo, según detalló, es claro: «La decisión del gobierno israelí es destruir el aparato militar de Hezbollah», luego de los enfrentamientos tanto en la Franja de Gaza como en el sur del Líbano.
Este escenario incrementa la posibilidad de una escalada regional, ya que «Hezbollah es un proxy de Irán, Irán le va a brindar apoyo». En consecuencia, las condiciones para una tregua sostenible se debilitan: «Esto hace peligrar muy fuertemente esta tregua de dos semanas que se habían comprometido y que finalmente es muy posible que fracasen las conversaciones de paz».
