Una empresa franco-argentina, tras realizar pruebas con el INTA en 19 localidades patagónicas, planea inscribir variedades de maíces precoces adaptados al frío, apuntando a un nicho productivo vacante en la región.
El potencial agropecuario de la Patagonia continúa atrayendo desarrollos tecnológicos. La empresa Lilab SA, fundada por el francés Patrice Laboulet y el argentino Max Literas, realizó ensayos con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en 19 localidades, desde los valles de Río Negro hasta Tierra del Fuego, con híbridos de maíz originalmente desarrollados para zonas frías como Siberia y Finlandia.
Los materiales evaluados, del tipo Soft Flint, están genéticamente seleccionados para tolerar bajas temperaturas y lograr una rápida liberación de humedad del grano, alcanzando la madurez fisiológica. «Son materiales que se producen en lugares como Arkhangelsk, a 400 km del círculo polar ártico, donde el maíz no existía como opción productiva», explicó Literas.
El vínculo con estos maíces surge de Laboulet Semences, una semillera francesa con la que Literas trabajó en Argentina hasta 2015. Tras pausar operaciones locales, la firma desarrolló maíces para Rusia, Ucrania y Finlandia. «Lograron hitos como implementar una industria lechera en Siberia tras diez años de desarrollo genético», destacó el empresario. El año pasado decidieron retomar el negocio en Argentina, enfocándose en el potencial ganadero y de riego patagónico.
Los ensayos, que cubrieron unas 40 hectáreas en total, arrojaron un balance «sumamente positivo», según Literas. Se realizaron en Chos Malal, Picún Leufú (Neuquén), Valle Azul, Viedma (Río Negro), Trevelin, El Hoyo, Gaiman (Chubut), Perito Moreno (Santa Cruz) y Río Grande (Tierra del Fuego).
«Pese a que sembramos tarde, los maíces anduvieron muy bien y logramos cosechar granos con madurez fisiológica en varios lugares», afirmó. Las mejores respuestas se observaron en zonas cordilleranas como El Hoyo y Trevelin, con resultados «espectaculares» para los materiales ultraprecoces. También hubo buenos resultados en Perito Moreno, Trelew y Gaiman. La excepción fue Río Grande, donde las plantas quedaron enanas, posiblemente por problemas de pH del suelo o falta de adaptación específica.
A la luz de los resultados, la empresa planea inscribir comercialmente entre tres y cuatro híbridos precoces (ciclos de menos de 100 días) y ultraprecoces (90 días) para la próxima campaña. El objetivo principal es la producción de grano con madurez fisiológica, un nicho actualmente vacante en la región, aunque también se evaluará su uso para doble propósito (grano y forraje). Literas aclaró que se trata de maíces no modificados genéticamente (no GM).
