Una propuesta de ley, respaldada por el gobernador Greg Abbott, busca establecer una lista obligatoria de lecturas para millones de estudiantes, generando polémica por la inclusión de pasajes bíblicos.
El sistema educativo de Texas se encuentra ante una posible transformación que podría redefinir los contenidos que estudian millones de alumnos en las escuelas públicas. En el centro del debate está una nueva lista obligatoria de lecturas que incluye desde clásicos infantiles hasta textos religiosos.
Según informes de medios estadounidenses, las autoridades educativas del estado evalúan cambios profundos en los programas de inglés y estudios sociales. Estos afectarían directamente a unos 5,4 millones de estudiantes, lo que representa aproximadamente el 11% del total de alumnos de escuelas públicas en Estados Unidos.
La iniciativa apunta a establecer una lista obligatoria de lecturas para cada grado, lo que modificaría de manera sustancial la autonomía de docentes y distritos escolares. La propuesta será analizada por la Junta Estatal de Educación de Texas, un organismo electo con mayoría republicana.
Uno de los aspectos más debatidos es la composición de la lista de lecturas. Entre los títulos sugeridos aparecen obras ampliamente reconocidas dentro de la literatura infantil y juvenil, pero también textos con contenido religioso. El borrador elaborado por la Agencia de Educación de Texas incluye pasajes de la Biblia, como la historia de David y Goliat y fragmentos del Nuevo Testamento.
La inclusión de textos religiosos, especialmente de la tradición cristiana, se convirtió en uno de los ejes con más polémicas alrededor del proyecto. Mientras que sus defensores sostienen que se trata de materiales con valor histórico y cultural, sus detractores advierten sobre posibles conflictos con el principio de separación entre Iglesia y Estado.
Durante las discusiones previas, varios miembros demócratas de la junta y ciudadanos cuestionaron el enfoque religioso de la lista. Argumentaron que priorizar textos cristianos sin una representación equivalente de otras religiones podría entrar en tensión con la Constitución de Estados Unidos.
Desde el lado republicano, en cambio, se remarcó que estos contenidos forman parte del legado cultural occidental y que su inclusión no implica necesariamente un adoctrinamiento religioso. Además, se subrayó que los padres tendrán la posibilidad de excluir a sus hijos de ciertas lecturas si así lo desean.
El proceso que llevó a esta instancia comenzó con una ley estatal aprobada y firmada por el gobernador Greg Abbott en 2023. Inicialmente, la votación estaba prevista para enero de 2026, pero tras intensos debates, la junta decidió postergarla hasta abril para analizar mejor la propuesta.
