El equipo chileno, dirigido por el argentino Daniel Garnero, llega al partido tras una goleada y con un estadio que se ha convertido en una fortaleza. Analizamos sus claves.
La goleada por 6-1 sobre Palestino en la fase previa marcó el regreso de Universidad Católica de Chile a la Copa Libertadores después de cuatro años. El equipo, dirigido por el técnico argentino Daniel Garnero, mostró un juego basado en transiciones rápidas y eficacia ofensiva, características que buscará imponer ante Boca Juniors en el partido de esta noche.
Dos factores aparecen como claves para el encuentro. El primero es la localía en el estadio Claro Arena, de césped sintético, donde el equipo ha logrado 10 triunfos en sus últimos 12 partidos, demostrando una plena adaptación a una superficie que suele complicar a los visitantes. El segundo es su poder ofensivo, liderado por el delantero argentino y capitán del equipo, Fernando Zampedri, quien a sus 38 años atraviesa un gran momento con 14 goles en 11 partidos esta temporada. A su lado, otro argentino, Justo Giani, se ha consolidado como una segunda opción de gol.
Según informaron medios chilenos, Garnero planearía dos cambios en el equipo titular para recibir a Boca: el regreso del experimentado volante Gary Medel, recuperado de una lesión, y el ingreso de Juan Ignacio Díaz en la defensa. La probable formación incluiría a Vicente Bernedo; Daniel González, Branco Ampuero, Juan Ignacio Díaz y Cuevas; Jhojan Valencia, Medel y Matías Palavecino; Clemente Montes, Zampedri y Giani.
El plantel de Universidad Católica cuenta con una importante presencia de futbolistas argentinos, que aportan experiencia y peso específico. Además de Zampedri y Giani, en la defensa se destaca Juan Ignacio Díaz (ex Estudiantes de La Plata), en el mediocampo Matías Palavecino (formado en Rosario Central) y Agustín Farías (de Almagro), y también Fernando Zuqui, quien tiene un pasado en Boca Juniors.
El regreso a la máxima competencia continental también implica un desafío generacional, ya que al menos 13 jugadores del plantel nunca habían disputado la Copa Libertadores. Para ellos, el partido ante un rival de la talla de Boca representa tanto una prueba como una oportunidad.
