InicioSociedadDubái ante la guerra: residentes relatan cómo conviven con la tensión regional

Dubái ante la guerra: residentes relatan cómo conviven con la tensión regional

A pesar de los ataques con drones y misiles en la región, la vida cotidiana en Dubái continúa. Inversores y residentes expresan su confianza en la seguridad y el futuro económico del emirato, mientras las autoridades trabajan para mantener su imagen de estabilidad.

DUBAI, Emiratos Árabes Unidos — En una playa de la ciudad, Max Greenerz, un inversor inmobiliario británico de 33 años, grababa un video mostrando optimismo sobre el mercado local. «Este país me ha tratado muy bien», afirmó, destacando las oportunidades y exenciones fiscales. Su postura refleja la de muchos expatriados que han llegado a Dubái atraídos por su desarrollo y opulencia.

Sin embargo, el llamado «sueño de Dubái» se enfrenta al contexto de la guerra en Oriente Medio. Según el Ministerio de Defensa emiratí, el país ha sufrido más de 2.000 ataques con drones y misiles desde el inicio del conflicto, con al menos ocho víctimas civiles. Dubái, donde menos del 10% de sus 4 millones de habitantes son ciudadanos emiratíes, intenta preservar su reputación de refugio seguro.

Las autoridades han tomado medidas para controlar la narrativa, incluyendo detenciones por grabar o compartir imágenes de los ataques. Algunos residentes, como Gaith Abdulla, director de una galería de arte, reconocen que mientras algunos hablan del «fin del sueño», otros insisten en que «todo es color de rosa».

Muchos comparan la situación con la pandemia de COVID-19, viviendo en un estado de alerta constante pero sin sentir un ataque directo. Un gesto simbólico fue la aparición pública del presidente Mohammed bin Zayed Al Nahyan paseando por el Dubai Mall para transmitir normalidad.

Saieda Qureshi, una residente de 44 años, llevó a sus hijos a patinar sobre hielo durante el Eid al-Fitr. Aunque admitió nerviosismo inicial, asegura que la vida ha vuelto a la normalidad y debe tranquilizar a sus familiares en el extranjero. «Subestimas lo cómodo que es todo y el estilo de vida tan privilegiado que llevamos», comentó.

Khateeb ur-Rahman, un indio de 38 años, dice que él y sus amigos se han acostumbrado a las alertas de misiles en sus teléfonos. Mientras, lugares icónicos como la Fuente de Dubái y el Burj Khalifa siguen atrayendo a multitudes. «Todo está normal, incluso más que normal», afirmó Faiza Al-Jassmi, una madre emiratí, mientras compraba helados con sus hijos.

No obstante, la guerra tiene impactos económicos. El aeropuerto, uno de los más transitados del mundo, vio una drástica reducción de tráfico, y algunas aerolíneas suspendieron vuelos. Esto se traduce en tarifas hoteleras reducidas, un dato que los residentes comparten entre sí.

El rugido ocasional de aviones de combate sobre la ciudad recuerda que el conflicto continúa, pero en las calles, la vida sigue su curso, mostrando la resiliencia y la adaptación de una metrópolis construida sobre la ambición y la globalización.

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