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Oro: más bancos centrales compran, pero menos cantidad

Las últimas estadísticas de la banca central global y el mercado mundial del oro reflejan cierta desaceleración del impulso comprador en el inicio del año aunque merece destacarse que la base de demanda se amplía.

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  • Exportaciones provinciales: la Patagonia ganó terreno sobre la región pampeana en 2025, por Vaca Muerta y oro

Al inicio de 2026 los bancos centrales continuaron comprando oro, con menor intensidad, pero ampliando el espectro de compradores.

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Aún no están del todo claros los movimientos y reposicionamientos globales de los inversores ante el conflicto en Medio Oriente y la escalada del petróleo y del gas, pero lo cierto es que el oro sigue estando en el menú del día. También es verdad que desde el inicio de la operación Furia Épica por parte de Estados Unidos, e Israel contra Irán, el precio del oro reaccionó instantáneamente para luego diluirse a la par de las declaraciones triunfales del presidente Trump. Tras deambular en torno de los 5.000 dólares la onza, en las últimas jornadas bajó apenas por encima de los 4.800 dólares. Varios factores podrían justificar esta debilidad, no solo la reacción de la Fed y otros bancos centrales al nuevo escenario mundial, incluso cierta indigestión de todos los demandantes que en los últimos años vienen acumulando toneladas del metal precioso.

Sin embargo, el año comenzó con un interesante nivel de demanda minorista, de los fondos ETF y también de la banca central. Al respecto, los últimos datos disponibles muestran que en enero pasado los bancos centrales continuaron comprando oro, con menor intensidad, pero ampliando el espectro de compradores. Así el relevamiento del Consejo Mundial del Oro da cuenta que el Banco Negara de Malasia realizó su primera compra neta de oro desde 2018 (3 toneladas) mientras que el Banco de Corea busca reanudar sus inversiones en oro por primera vez desde 2013. Según los especialistas, la incertidumbre geopolítica sigue siendo un telón de fondo persistente para la demanda de los bancos centrales, siendo la alta volatilidad de enero una notable excepción.

Oro – Mercados

Imagen de Tung Lam en Pixabay

¿Qué pasó en enero?

  • Los bancos centrales compraron 5 toneladas netas, lo que resulta muy inferior al promedio mensual del año pasado de 27 toneladas.
  • Las compras fueron lideradas por los bancos centrales de Asia Central y Oriental, pero también los bancos de Europa del Este incrementaron sus reservas. Cabe destacar que Asia Central registró actividad en ambos lados de la balanza de pagos: Uzbekistán fue uno de los principales compradores con 9 toneladas, mientras que Kazajistán fue un vendedor neto, con una tonelada. Por su parte, Rusia fue el mayor vendedor con 9 toneladas.
  • El Banco Nacional de Bulgaria (BNB) vendió 2 toneladas de oro, pero esta disminución corresponde a un aumento de igual magnitud en las reservas de oro del Banco Central Europeo (BCE), dado que Bulgaria se incorpora a la Unión Europea como su 21º miembro.

Para los expertos, la retracción del impulso de compra de oro por parte de los bancos centrales de principios de año, en comparación con el promedio de 27 toneladas de los últimos 12 meses, puede relacionarse con la volatilidad de los precios del oro y con la temporada navideña que podrían haberles dado un respiro a algunos banqueros centrales. De todos modos, consideran también que es probable que las tensiones geopolíticas, que han mostrado pocas señales de disminuir, mantengan la acumulación durante 2026 y años posteriores. Vale recordar que en enero pasado el precio del oro alcanzó máximos por encima de los 5.300 dólares. Así y todo, el impulso de compra de los bancos centrales se mantuvo intacto incluso cuando los precios del oro subieron.

A continuación las principales actividades reportadas en enero:

  • El Banco Central de Uzbekistán compró 9 toneladas, continuando su racha de compras desde octubre. Esta compra elevó sus reservas de oro a 399 toneladas. El crecimiento de las reservas de oro de Uzbekistán ha sido sin precedentes: se situaron en el 57% en el mismo período de 2020 y alcanzaron el 86% de sus reservas en enero de 2026.
  • El Banco Negara de Malasia fue un nombre nuevo entre los compradores de oro, habiendo comprado 3 toneladas, su primer aumento desde 2018. El banco central aumentó sus reservas de oro a 42 toneladas, o el 5% de sus reservas totales a fines de enero.
  • Otros bancos centrales que compraron oro fueron la República Checa (2 toneladas), Indonesia (2 toneladas), China y Serbia (1 tonelada cada uno).
  • Los 15 meses consecutivos de compras de oro de China han elevado sus reservas de oro a casi el 10% de sus reservas totales.
  • El Banco de Rusia fue el mayor vendedor neto este mes (9 toneladas). Le sigue el Banco Nacional de Bulgaria (2 toneladas), que transfirió el oro al BCE como parte de la adopción del euro por parte del país, que tuvo lugar el 1 de enero de 2026, convirtiéndolo en el 21º miembro de la Unión Europea. Kazajistán y la República Kirguisa también redujeron sus reservas de oro, cada una en una tonelada.

Por otro lado, se conocieron algunos “drivers” que podrán ser nuevos impulsores para la demanda de la banca central mundial. Por ejemplo, el Banco de Corea (BOK) anunció planes para incorporar ETFs de oro físico cotizados en el extranjero a su cartera de reservas extranjeras a partir del primer trimestre de 2026, lo que supone su primera inversión relacionada con el oro desde 2013. El BOK citó la liquidez y la facilidad de negociación como ventajas clave de la estructura del ETF frente al oro físico. El BOK posee actualmente 104 toneladas de oro físico (aproximadamente el 4% de sus reservas totales), lo que lo sitúa en el puesto 41 entre sus pares mundiales.

Cabe señalar que en la última Encuesta sobre Reservas de Oro de Bancos Centrales del CMO de 2025 se reveló que el acceso al oro a través de ETFs es poco común entre los bancos centrales ya que ninguno de los encuestados lo había elegido como método para comprar oro.

A modo de conclusión sobre lo acontecido en el arranque del 2026 se observa una ampliación de la demanda de los bancos centrales que, según los expertos, podría ser un tema clave emergente en 2026. Además, en enero, los bancos centrales de Malasia y Corea han reanudado su interés en aumentar la exposición al oro tras una prolongada ausencia.

Para los operadores del mercado mundial del oro, las próximas semanas podrían ser cruciales para definir el contexto geopolítico de este año, ya que el conflicto entre EEUU e Irán continúa intensificándose sin apenas indicios de una resolución diplomática a la vista. Vale recordar que el fuerte ritmo de acumulación de oro por parte de los bancos centrales desde 2022 ha estado estrechamente vinculado a la forma en que las naciones se posicionan en un orden mundial cambiante. En ese marco, el oro es un componente importante de las reservas de los bancos centrales debido a su seguridad, liquidez y rentabilidad, los tres objetivos clave de inversión para estos bancos. Por ello, son importantes poseedores de oro, representando aproximadamente una quinta parte de todo el oro extraído a lo largo de la historia.

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