A dos días de los comicios legislativos, sondeos registran un 33% de aprobación presidencial y un 28% de aprobación económica. La oposición demócrata lidera con entre 8 y 10 puntos porcentuales, según las proyecciones.
A dos días de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, sondeos de opinión registran una aprobación presidencial del 33%, un mínimo histórico según mediciones de The Washington Post, ABC News e Ipsos. La cifra corresponde al nivel de respaldo a la gestión de Donald Trump.
En materia económica, el 28% de los ciudadanos aprueba la gestión del gobierno y el 70% la desaprueba, de acuerdo con las mismas mediciones. La persistencia de la inflación y el encarecimiento del costo de vida son los factores que los electores mencionan con mayor frecuencia.
Las proyecciones de los estudios de opinión indican una ventaja del Partido Demócrata de entre 8 y 10 puntos porcentuales a nivel nacional: 52% frente al 43% de los republicanos entre votantes probables. Un 44% de los votantes probables declara que planea utilizar las urnas como mecanismo de voto castigo contra la gestión de la Casa Blanca, según los sondeos.
Los niveles de movilización y entusiasmo militante también favorecen a las filas opositoras, cuyos votantes exhiben una mayor determinación de acudir a sufragar, según las encuestas.
Si las tendencias proyectadas se materializan el día de la votación, el oficialismo podría perder el control del Congreso. Los demócratas tienen opciones de recuperar la Cámara de Representantes y disputar el Senado, lo que inauguraría una etapa de cohabitación política y limitaciones para la agenda ejecutiva en la segunda mitad del mandato.
Los recortes implementados en partidas presupuestarias clave han dejado a millones de ciudadanos en situación de vulnerabilidad, de acuerdo con lo consignado por las encuestas. Los estrategas del Partido Demócrata han centrado su campaña en la defensa de la red de protección social y en propuestas orientadas a aliviar el costo de vida y estabilizar los servicios esenciales.
Los comicios de medio término se presentan como un referéndum sobre el liderazgo presidencial y la legitimidad del modelo de gobierno de Donald Trump. Si la tendencia de las encuestas se confirma en las urnas, la pérdida de las mayorías legislativas alteraría el equilibrio de poder en Washington y abriría un ciclo de confrontación bicameral y parálisis institucional.
