Alan Talgham, psicoanalista y magíster en Letras Modernas, publicó un artículo en el que analiza la inteligencia artificial en contraste con la inteligencia natural y el instinto animal.
El psicoanalista Alan Talgham, magíster en Letras Modernas por la Université Sorbonne Nouvelle y docente de la UBA, publicó un artículo en el que compara el funcionamiento de los modelos de inteligencia artificial con el instinto animal y plantea interrogantes sobre la capacidad de creación humana.
En el texto, Talgham describe el comportamiento instintivo de su perra, que ejecuta movimientos de excavación en el parquet sin obtener un resultado práctico, y lo asemeja a la ejecución de comandos por parte de la inteligencia artificial. «Los modelos de inteligencia artificial ejecutan sus comandos sin cuestionamiento ni pregunta intencional», afirmó. Y agregó: «Bien contextualizados, pueden producir cosas brillantes. Pero corridos levemente de su contexto, su ausencia de juicio se vuelve evidente».
El autor recurre a las figuras de Michel de Montaigne y Blaise Pascal para discutir la distinción entre el ser humano y el animal. Señala que Montaigne ponía en cuestión que la razón distinga al humano del animal, mientras que Pascal, partiendo de una desconfianza similar, extrajo consecuencias distintas. «La inteligencia artificial viene a devolver al humano el misterio de su propia condición», sostuvo Talgham.
Talgham plantea que el ser humano no posee un programa instintivo sino pulsiones, y que debe enfrentar la existencia sin un manual de uso. «La eficacia no es propia del humano, pero sí la intencionalidad», declaró. A diferencia de otros animales, los humanos nacen en un estado de indefensión que, según el autor, es también fuente de creaciones como el arte.
Respecto de la capacidad creativa de la inteligencia artificial, el psicoanalista afirmó: «La IA puede diseñar objetos bellos, pero difícilmente pueda abismarse ante lo sublime, ni mucho menos encarnarlo». Y consideró que la IA «es un síntoma de nuestra relación actual con el mundo y con nosotros mismos».
El artículo concluye con una reflexión sobre la mímesis: «Lo curioso es que la IA no aporta nada nuevo. Solo replica, copia». Talgham sostuvo que la inteligencia artificial es «la renuncia del ser humano a lo que constituye quizá su última esencia: su singularidad».
Alan Talgham es autor del libro La ética del silencio y se desempeña como docente en la Universidad de Buenos Aires.
