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Lula asume un nuevo mandato en Brasil con minoría en el Congreso y Netanyahu afronta elecciones en Israel

El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, inicia su cuarto mandato el 5 de enero con un Congreso de mayoría opositora. En Israel, Benjamín Netanyahu busca retener el poder en los comicios de este martes. En Estados Unidos, Donald Trump enfrenta un escenario de pérdida de apoyo legislativo tras las elecciones de medio término.

El reelegido presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, asumirá un nuevo mandato el 5 de enero con un Congreso en el que su coalición tendrá minoría. En las elecciones del 1 de febrero se renovarán las cámaras legislativas y, según los resultados, los aliados del expresidente Jair Bolsonaro pasaron de 49 a 55 bancas en el Senado, de un total de 81, mientras que el bloque de partidos de centro se redujo de 22 a 16. En la Cámara de Diputados, la derecha alcanzaría 334 escaños, la izquierda 95 y el centro 83.

Lula impulsó una serie de medidas durante la campaña: rebaja impositiva y subsidios a los combustibles (9/10), alivio de deudas y créditos para microemprendedores (13/10), bloqueo de celulares en cárceles, ampliación del plan de ayuda a estudiantes universitarios (Pé-de-Meia), reducción de la jornada laboral con fin de la escala 6×1, reajuste de la Bolsa Familiar y propuesta de transporte público gratuito los fines de semana, entre otras.

El Tribunal Superior Electoral de Brasil tiene siete miembros: dos nombrados por Jair Bolsonaro, dos por Lula da Silva y tres por Dilma Rousseff. El artículo 73 de la ley electoral de 1997 establece que el gobierno en ejercicio no puede usar la estructura del Estado para afectar la igualdad de oportunidades entre candidatos. Las quejas por la extensión del horario de votación presentadas por Bolsonaro y aliados no prosperaron.

Lula obtuvo más de cuatro millones de votos de diferencia. Según los datos, el padrón electoral creció en 2,3 millones de personas respecto de 2022, mientras que la cantidad de votantes en la primera vuelta aumentó en 1,6 millones y la abstención sumó 698.000 personas más. Los terceros partidos fueron elegidos por 600.000 personas menos que hace cuatro años. Flavio Bolsonaro obtuvo 5 millones de votos más que su padre en la primera vuelta de 2022 pero 2 millones menos que en la segunda; Lula sacó 3,4 millones menos que en la primera y 6,5 millones menos que en la segunda.

En política exterior, Donald Trump emitió un mensaje en su red social antes de la segunda vuelta de 2022 llamando a votar por Bolsonaro. En julio del año pasado impuso aranceles del 50% a productos brasileños y lo justificó por «la cacería contra Jair Bolsonaro». En mayo, Flavio Bolsonaro fue recibido por Trump en la Casa Blanca y al día siguiente se reunió con J.D. Vance. En julio, Washington quiso enviar una delegación para «discutir la integridad electoral», pero Brasil negó la visa a dos funcionarios del Departamento de Estado; Trump subió los aranceles al 25% y en agosto le revocaron la visa a la embajadora brasileña María Luiza Ribeiro Viotti. El viernes previo a la primera vuelta, la embajada y el consulado de EE.UU. cerraron sus puertas por cuestiones de seguridad. El 5 de octubre, Trump elogió el sistema de votación brasileño y calificó el resultado como «una gran victoria» de Flavio Bolsonaro. Este domingo optó por no declarar preferencia por ninguno de los dos candidatos y afirmó que no quería entrometerse y que «we are watching».

En el plano religioso, Flavio Bolsonaro centró su campaña en el apoyo de las iglesias evangélicas. El 22 de abril declaró en Sinop: «Esta es una elección en la que vamos a rescatar almas. Vamos a honrar el nombre de Dios en este país». El 2 de agosto publicó un video en el que prometió: «Cuando sea presidente, uno de mis primeros actos será decretar que Brasil es del Señor Jesucristo». La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) publicó el 18 de junio el mensaje «Examinai tudo e guardai o que for bom» y entre mediados de agosto y mediados de septiembre lanzó cinco podcasts titulados «Discernimento Católico – Eleições 2026». El 30 de septiembre, Folha de São Paulo publicó «Guerra religiosa entre católicos e evangélicos influencia campo donde la fe no debería interferir». Una encuesta de Quaest del 28 de septiembre mostró un incremento del 43% al 48% entre electores católicos y del 23% al 27% entre evangélicos para Lula, mientras Flavio cayó del 49% al 46% entre evangélicos y subió del 27% al 29% entre católicos. Datafolha de principios de mes indicó que el 55% de los católicos votaría por Lula y el 38% por Bolsonaro; entre evangélicos, el 32% por Lula y el 62% por Bolsonaro. Poder Data reportó 48% a 46% entre católicos y 33% a 59% entre evangélicos.

En Israel, Benjamín Netanyahu enfrenta las elecciones de este martes. Las últimas tres encuestas difundidas el viernes otorgan menos de 50 escaños al Likud y sus aliados, frente a 52-56 de la oposición encabezada por Gadi Eisenkot y 14-16 de los partidos árabes. El oficialista canal 14 le asigna 60 escaños a Netanyahu, de los cuales 30 serían del Likud. El 18 de este mes presentó sus «nuevos principios de seguridad» y prometió completar los objetivos militares pendientes; el 19 envió decenas de aviones de combate y aviones cisterna a sobrevolar la zona límite de la frontera iraní; el 23 prometió lanzar una operación militar de gran escala «no vista desde la Guerra de los Seis Días de 1967», que incluiría el cierre de Cisjordania, el cerco de la región de Hebrón, la destrucción de edificios y el desplazamiento de residentes. También prometió fortalecer la infraestructura de los asentamientos en Cisjordania y mencionó el uso de criptomonedas y blockchain para eludir posibles sanciones.

En Estados Unidos, Donald Trump emitió un promedio de 14,3 órdenes ejecutivas por mes desde que asumió, con un total de 291, según el relevamiento. Le siguen Jimmy Carter con 6,7, Gerald Ford con 5,8, su propia primera administración con 4,6 y Ronald Reagan con 4. Las órdenes ejecutivas no tienen fuerza de ley y no pueden crear derechos que contradigan leyes ni regular materias del Congreso. Actualmente hay 370 causas judiciales contra el Poder Ejecutivo. Si en las elecciones de medio término pierde el Senado además de la mayoría en Diputados, enfrentará un juicio político, investigaciones a sus funcionarios, limitaciones para aprobar leyes y nombrar jueces, embajadores o funcionarios de alto nivel, y problemas con el presupuesto y el techo de la deuda.

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