Una concentración convocada por redes sociales derivó en incidentes en el centro de Barcelona, con saqueos a comercios y daños en mobiliario urbano, según el balance de la consejera de Interior de Cataluña, Núria Parlon.
Una concentración de jóvenes convocada a través de redes sociales derivó este sábado en disturbios en el centro de Barcelona. Hasta la medianoche, las autoridades reportaron un centenar de detenidos, el 25% de ellos menores de edad, según el balance de la consejera de Interior de Cataluña, Núria Parlon.
Los manifestantes saquearon 14 comercios, dañaron mobiliario urbano, bicicletas y motos, y provocaron 33 pequeños incendios en calles céntricas, de acuerdo con el mismo informe oficial.
Los incidentes comenzaron cerca de las 18, cuando grupos de jóvenes comenzaron a correr en bloque por el centro. Habían sido convocados mediante chats con cientos de participantes para emular las protestas de Francia. En el momento de mayor concentración llegaron a ser unos 600, vestidos de negro y muchos con la cara cubierta, que atacaron locales en la plaza de Cataluña, la Rambla, la avenida del Portal de l’Àngel y calles cercanas. Entre los comercios saqueados hubo tiendas de electrónica, joyerías y puestos de flores. Muchos negocios y restaurantes de la zona bajaron sus persianas para evitar daños.
Pequeños grupos actuaron con violencia: con barras de hierro destrozaron bicicletas de estaciones públicas, rompieron marquesinas e intentaron derribar un árbol. En la Rambla de Cataluña, a pocos metros de la plaza, levantaron una barricada con materiales diversos, a la que sumaron motos y bicicletas, y le prendieron fuego; los bomberos intervinieron para apagar las llamas. Mientras tanto, la tienda de El Corte Inglés de la plaza de Cataluña cerró sus puertas con los clientes adentro, y se suspendieron las paradas del metro y de los trenes de cercanía en la estación de plaza de Cataluña.
Con el correr de la noche, los disturbios se extendieron a otras zonas: en la esquina de la calle Balmes y la Ronda Universitat, una tienda de informática fue saqueada en varias oportunidades antes de que los Mossos bloquearan su entrada, y en la Rambla los manifestantes derribaron las vallas de las obras.
“No sé por qué están aquí. Yo solo grabo. Creo que es por el dinero”, dijo a El País uno de los jóvenes que filmaba los incidentes con la cara tapada.
Operativo policial
La magnitud de los disturbios sorprendió a los Mossos d’Esquadra, que habían seguido la convocatoria con una previsión de incidentes leves: nivel 2 en una escala de 4. La policía catalana y la Guardia Urbana desplegaron más de 220 agentes, que realizaron cargas contra los grupos de encapuchados, mientras los manifestantes quemaban contenedores, arrojaban piedras contra los efectivos y lanzaban contenedores contra las patrullas antidisturbios que rodeaban la plaza.
El Ayuntamiento cerró el acceso a la plaza de Cataluña y a las calles que van desde la plaza de Urquinaona hasta la de la Universitat, y los Mossos pidieron a la población que evitara la zona. Pasada la medianoche, un helicóptero seguía sobrevolando el centro y el olor a humo persistía en las calles.
Respuesta de las autoridades
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, condenó los hechos y respaldó a los Mossos: “Protestar es un derecho democrático. Agredir, intimidar y causar destrozos no lo es”.
El alcalde Jaume Collboni se reunió por la noche con Parlon y advirtió que lo ocurrido “no quedará impune”. Aseguró que habrá consecuencias tanto para los mayores de edad como para los responsables de los menores, y no descartó nuevas detenciones. Collboni también desvinculó los disturbios del campamento por el derecho a la vivienda que permanece desde hace semanas en la plaza de Cataluña y sostuvo que la protesta no reclamaba ningún derecho: “Solo ha sido violencia gratuita y vandalismo”.
Los integrantes del campamento, que lleva tres semanas instalado en la plaza con unas 360 carpas, impidieron que los manifestantes ingresaran. “No queremos convertir en violenta una protesta que llevamos semanas construyendo de manera pacífica”, explicó su portavoz, Kiara Monroy.
Convocatoria y contexto
La convocatoria circuló en redes bajo el lema “Instituts Indignats”, la versión catalana de “Lycées Indignés”, el movimiento de estudiantes secundarios que encabezó las protestas de las últimas semanas en Francia en reclamo por la falta de profesores, el deterioro de los edificios escolares y las condiciones de acceso a la universidad. Parlon admitió que existe un efecto espejo con lo que ocurre en el país vecino, donde este mismo sábado las movilizaciones contra el aumento del costo de vida dejaron cerca de mil detenidos. Collboni, en cambio, lamentó que se trate de “ese tipo de convocatorias que recorren Europa”, sin un motivo concreto.
La ola de protestas juveniles no se limita a Francia y España: en las últimas semanas también hubo movilizaciones en Portugal, Italia, Bélgica, Serbia y Albania, impulsadas por reclamos vinculados al costo de vida, la vivienda, los recortes en los servicios públicos y denuncias de corrupción.
