La crecida del río Paraná afecta a siete localidades de Corrientes, con 754 personas fuera de sus hogares. En Itatí, la más golpeada, hay más de 300 evacuados. Dos peones rurales murieron en la isla Ibirapitá. La represa de Yacyretá informó que el nivel del río descenderá gradualmente, pero seguirá por encima del nivel de inundación.
La crecida del río Paraná mantiene en vilo a la provincia de Corrientes. Según el último relevamiento de Defensa Civil, 754 personas debieron abandonar sus hogares en siete localidades: Itatí, Corrientes capital, isla Apipé, Paso de los Libres, Ituzaingó, Paso de la Patria y Yahapé. Bella Vista y Goya permanecen en alerta.
En Itatí, la localidad más afectada, más de 300 personas fueron evacuadas. El río alcanzó este martes los 8,25 metros y se prevé que supere los 8,40 metros entre mañana y pasado mañana, lo que podría llevar el agua hasta el cementerio municipal. El desborde del arroyo Jaguarón agravó la situación en el barrio Ibiray, donde el agua cubrió viviendas.
Los evacuados fueron alojados en dos centros habilitados. Uno de ellos, conocido como Promecero, cuenta con unas 30 habitaciones pequeñas ocupadas por familias, en algunos casos con ocho o nueve personas por cuarto. Eduarda Colman, de 25 años, permanece allí con sus cuatro hijos desde hace tres días y declaró que no sabe nada de su hermana Alicia, madre de tres niños: “Como el agua subía rápido, nos trajeron acá, pero no la vi más a mi hermana. No tenemos más familia y tengo miedo de que la lleven a otro lugar”.
La crecida también afectó la economía local, basada en el turismo religioso. José Velázquez, de 23 años, empleado de un restaurante, afirmó: “Desde que el agua empezó a crecer la semana pasada se cortó todo el turismo. En el restaurante donde trabajo pasamos de 50 comensales los domingos a cinco”.
En la ciudad de Corrientes, el río marcó 7,07 metros frente al puerto, siete centímetros por encima de la cota de evacuación, según Prefectura. Allí, 344 personas dejaron sus hogares, aunque ninguna fue trasladada a albergues provinciales: todas se instalaron en casas de familiares o amigos. Desde el jueves pasado el agua ingresó en algunas viviendas del barrio Anahí.
En Paso de la Patria, el río alcanzó los 7,47 metros. En Goya, llegó a 5,38 metros y permanece en alerta; el Instituto Nacional del Agua (INA) considera probable que haya evacuaciones desde el viernes. En Reconquista y La Paz se alcanzaría el nivel de alerta entre el jueves y el sábado, y el de evacuación a partir del lunes 26.
La crecida dejó dos víctimas fatales: dos peones rurales, de apellidos Salazar y Ledesma, murieron en la isla Ibirapitá, cerca de Bella Vista, cuando intentaban trasladar ganado hacia tierra firme. En la orilla chaqueña, Barranqueras superó el nivel de evacuación y en Resistencia el municipio construye terraplenes para proteger los barrios costeros.
El 12 de octubre, la represa de Yacyretá abrió las 18 compuertas de su vertedero principal ante un caudal que superaba los 28.000 metros cúbicos por segundo. El pico de ingreso llegó a 35.000 m³/s, más del doble del promedio histórico de octubre, que es de 14.400. Ahora la represa proyecta una tendencia “gradual descendente”, aunque el río permanecerá por encima del nivel de inundación y en estado de aguas altas durante al menos cuatro días más. En Ituzaingó, el nivel descendió de cinco a 4,80 metros, aunque todavía supera la cota de evacuación de cuatro metros. Del lado paraguayo, en Ayolas, más de 230 personas fueron reubicadas en albergues.
Richard Pintar, jefe técnico argentino del complejo de Yacyretá, advirtió que El Niño abre “cinco o seis meses de incertidumbre”, con crecidas que podrían repetirse hasta marzo de 2027. El INA prevé lluvias abundantes sobre el Alto Paraná y el Iguazú desde el jueves, lo que podría generar una nueva onda de crecida entre cinco y 15 días después.
