El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, cuestionó la decisión del gobierno de Estados Unidos de suspender la aplicación de la Ley Graham, un paquete de sanciones contra Rusia. En paralelo, autoridades ucranianas reportaron ataques a más de 15 instalaciones energéticas y un saldo de al menos siete fallecidos y 90 heridos en las últimas 24 horas.
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, cuestionó este sábado la decisión del gobierno estadounidense de Donald Trump de suspender la aplicación de la Ley Graham, un paquete de sanciones destinado a incrementar la presión económica sobre Rusia. La medida coincidió con una nueva ofensiva de las fuerzas rusas contra la infraestructura energética ucraniana, que afectó a más de 15 instalaciones estratégicas.
Los bombardeos se extendieron por distintas regiones del territorio ucraniano y provocaron al menos siete muertos y alrededor de 90 heridos durante las últimas 24 horas, según los balances difundidos por las autoridades regionales. Además de las víctimas, los ataques ocasionaron daños en establecimientos industriales, instalaciones civiles y complejos de generación y distribución eléctrica.
El mandatario ucraniano advirtió sobre la magnitud del ataque y sostuvo que Moscú mantiene una estrategia de ataques constantes contra los servicios esenciales del país. «Ayer, los rusos llevaron a cabo uno de sus mayores ataques al sector energético de Ucrania: más de 15 instalaciones críticas de generación y transmisión de energía fueron blanco en diferentes regiones de Ucrania», expresó a través de sus redes sociales.
En ese sentido, Zelenski precisó que «solo entre las 19 de ayer y las 7 de hoy, se utilizaron más de 320 drones impulsados por chorro y gasolina, junto con municiones merodeadoras, misiles de crucero y misiles balísticos».
Zelenski apuntó contra EEUU por la suspensión de la Ley Graham
En medio de la escalada militar, Zelenski manifestó su rechazo a la decisión de Estados Unidos de interrumpir la aplicación de las sanciones contempladas en la Ley Graham, cuya entrada en vigor estaba prevista para los próximos días. La administración estadounidense justificó la suspensión al considerar que «redunda en el interés nacional» del país.
El presidente ucraniano sostuvo que el «ritmo implacable» de los bombardeos rusos provoca «graves consecuencias», especialmente sobre el sistema energético, pese a los esfuerzos de las fuerzas armadas de Ucrania para contener las ofensivas.
Frente a este escenario, reclamó a «sus socios europeos» la aprobación de «nuevos paquetes de apoyo para Ucrania» y también dirigió un mensaje a las autoridades estadounidenses: «Es importante que todos en Estados Unidos también vean lo que realmente está ocurriendo».
Asimismo, criticó la decisión de la administración de Trump de «ignorar por completo la Ley Lindsey Graham», una normativa que, según explicó, busca «imponer una presión verdaderamente efectiva sobre Rusia para poner fin a esta guerra».
Para el mandatario, la legislación todavía puede contribuir «enormemente» a frenar la ofensiva rusa, aunque consideró indispensable que consiga «funcionar de verdad». En ese contexto, remarcó que «Cada voz a su favor importa».
«Se necesita presión para detener esto. Un apagón de sanciones de EEUU, que alivia la presión sobre el agresor, recompensas financieras para Putin: todo esto solo lo alienta a seguir atacando. No debemos ceder terreno», sostuvo Zelenski, quien también agradeció a «todos los que luchan verdaderamente por la paz y ayudan a Ucrania».
La Ley Graham fue firmada por Donald Trump a mediados de septiembre, luego de recibir el respaldo de ambos partidos en el Congreso estadounidense. La iniciativa, impulsada por el fallecido senador republicano que le dio nombre, buscaba endurecer las medidas económicas contra Moscú por la invasión de Ucrania.
Entre sus principales disposiciones, la normativa contemplaba mecanismos para presionar a los mayores compradores internacionales de petróleo y gas ruso, además de habilitar la imposición de aranceles a países como China e India, con el objetivo de reducir los ingresos que recibe el Kremlin por sus exportaciones energéticas.
Rusia intensificó los ataques contra Ucrania
La nueva oleada de bombardeos rusos dejó un saldo de al menos siete personas fallecidas y cerca de 90 heridas en diferentes regiones de Ucrania, de acuerdo con los reportes de las administraciones locales.
En Járkov, las autoridades confirmaron dos víctimas fatales durante la jornada anterior y más de 40 heridos, entre ellos tres menores de edad. El gobernador militar de la región, Oleg Sinegubov, difundió el balance actualizado de las consecuencias de los ataques.
Por otra parte, en Dnipropetrovsk, una mujer de 74 años murió en las inmediaciones de Nikopol, mientras que otros dos hombres resultaron heridos. En la ciudad de Dnipró, otro civil perdió la vida como consecuencia de un bombardeo contra una instalación industrial.
La región de Donetsk también sufrió nuevos ataques. En Kramatorsk, las fuerzas rusas provocaron la muerte de dos personas y dejaron 15 heridos durante la última jornada, según la información proporcionada por las autoridades locales.
En Jersón, las tropas rusas bombardearon 31 localidades, incluida la capital regional. El gobernador Oleksandr Prokudin confirmó una víctima fatal y al menos 19 heridos, entre los que se encontraron varios niños.
Uno de los episodios más graves se registró en Vinnitsa, una ciudad del centro de Ucrania que sufrió una de las mayores ofensivas desde el comienzo de la invasión rusa a gran escala. La gobernadora Natalia Zabolotna informó que los drones impactaron contra infraestructuras civiles y estratégicas, con un saldo de seis personas heridas.
Finalmente, las autoridades regionales reportaron otros cuatro heridos en Odesa como consecuencia de ataques contra instalaciones civiles, mientras que en Zaporiyia los bombardeos dejaron seis personas lesionadas.
La magnitud de los daños sobre el sistema energético ucraniano volvió a colocar en el centro de la discusión internacional la necesidad de reforzar las medidas de presión contra Rusia, en momentos en que Zelenski reclama una respuesta más contundente de sus aliados occidentales.
