El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central muestra una reducción de dos puntos porcentuales en la estimación de crecimiento para 2026. Las ventas proyectadas de autos bajan de 640.000 a cerca de 500.000 unidades. El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó la desaceleración a factores externos y dijo que la actividad crece hace 29 meses.
A principios de año, la industria automotriz se preparaba para vender 640.000 autos en 2026. A menos de tres meses del cierre, en el sector admiten que el número quedará más cerca de 500.000. Esa diferencia, de casi un cuarto de las ventas previstas, refleja lo que ocurre en el conjunto de la economía, que sigue creciendo pero menos de lo esperado.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que elabora todos los meses el Banco Central, mostró que las consultoras y los bancos proyectan para 2026 una suba del PBI de 1,5%, cuando en enero estimaban 3,5%. En pocos meses, el mercado recortó su estimación en dos puntos del producto. La cifra equivale, además, a la mitad de lo que prevé el proyecto de Presupuesto 2027, que estima un crecimiento de 3% para este año.
El Gobierno admite la desaceleración. «Se está creciendo a un ritmo menor», reconoció en los últimos días el ministro de Economía, Luis Caputo, que atribuyó el fenómeno a la suba de las tasas internacionales, al shock petrolero y a la incertidumbre política. «La gente ve el kirchnerismo y se retrae», dijo, y agregó que cuando alguien invierte a largo plazo sin estar del todo seguro, «las inversiones se paralizan».
Caputo también relativizó la volatilidad del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que publica el Indec. «Pasar de +2 a -3 en la economía en un mes no puede pasar», señaló, y defendió mirar la serie tendencia-ciclo, que suaviza esas fluctuaciones. Según esa medición, la actividad crece hace 29 meses, aunque ahora a un ritmo de 0,2% mensual. «Es diferente a decir que estamos en recesión, lejos de eso», dijo.
Los economistas consultados por LA NACION coinciden en que el freno del crédito y el deterioro de los ingresos explican el grueso del fenómeno. Los salarios no crecieron como se preveía, porque la inflación tardó más de lo estimado en perforar el 2% mensual. Contra noviembre de 2023, mes previo a la asunción de Javier Milei, el conjunto de los salarios registrados todavía está 8,2% abajo. Además, cada vez se destina una porción mayor del sueldo a pagar luz, gas, agua y transporte, lo que deja menos lugar para que el poder adquisitivo se vuelque al consumo.
Cuando los ingresos no alcanzan, el consumo suele apoyarse en las cuotas, como ocurrió entre fines de 2024 y principios de 2025 con el boom de préstamos personales. Ese motor hoy está apagado. La morosidad, que alcanza a seis millones de usuarios, volvió reticentes a los bancos, y las tasas de los préstamos personales rondan el 64%. «Los bancos no están prestando en términos netos, más bien están cobrando», graficó Gabriel Caamaño, de Outlier.
La inversión, en tanto, espera al calendario electoral. Daniel Artana, de FIEL, calcula que está 11% por debajo de 2023 y que el RIGI aporta lentamente, porque los inversores quieren ver antes cómo le va a Milei en las presidenciales de 2027. A eso se sumó la guerra en Medio Oriente, que le dio rentabilidad a Vaca Muerta pero encareció la electricidad, el gas y el combustible para el resto de la economía.
El resultado es una economía de dos velocidades. «Con los motores de la minería, la energía y el agro, podés crecer aproximadamente 1,5% del PBI, pero el resto de los sectores está estancado», sintetizó Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra.
Por dónde vendría la recuperación
Caputo aseguró que en agosto y septiembre se ven «buenas señales de recuperación» y destacó que la recaudación de septiembre «vino particularmente mejor». El ministro apuesta a tres motores. En octubre arranca la construcción de los 9000 kilómetros de concesiones viales, el crédito hipotecario debería impulsar los desarrollos inmobiliarios y las inversiones del RIGI se irán materializando con el tiempo. Con ese impulso, ubicó el crecimiento posible entre 2% y 2,5% anual.
También dijo que la mora «ya está bajando», que los bancos refinanciaron gran parte de las deudas y que el salario real se recuperó en cuatro de los últimos cinco meses. «En la medida en que logremos que la inflación baje y la tasa siga bajando, el crédito es el motor del crecimiento en cualquier país», sostuvo.
Aun en el escenario más optimista, recuperar el terreno perdido llevará años. Según la consultora Economía y Energía (EyE), si el PBI creciera al 4% anual entre 2027 y 2029, como prevé el proyecto de Presupuesto 2027, recién en 2029 el producto por habitante volvería al nivel de 2011. Es decir, 18 años después. En 2025, el PBI per cápita todavía se ubicaba 10% por debajo de aquel pico.
Las proyecciones privadas son más moderadas. El REM espera 2,5% para 2027 y 3% para 2028.
Sigaut Gravina ya tiene la mirada puesta en el año próximo. «Hay un piso de 1,5% del PBI más o menos garantizado, pero si hay tensión cambiaria, porque no está tan claro que el Gobierno gane en primera vuelta, podés tener de nuevo un año de crecimiento cansino», advirtió.
