El Foreign Office confirmó ante la Cámara de los Comunes que todas las nuevas licencias de hidrocarburos en las islas deberán ser autorizadas por el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, en un contexto de tensión con Argentina por la explotación de recursos en aguas cercanas al archipiélago.
El gobierno británico confirmó este martes ante la Cámara de los Comunes que todas las nuevas licencias petroleras en las Islas Malvinas requerirán el consentimiento del Foreign Secretary, el secretario de Estado de Asuntos Exteriores. La medida fue anunciada en medio de una renovada tensión diplomática con Argentina por la explotación de recursos en las aguas cercanas al archipiélago.
Días atrás, el gobierno de las Islas Malvinas había anunciado la prórroga por cinco años, con opción a dos más, de las licencias petroleras en el proyecto Sea Lion. En un comunicado, señaló que la decisión se tomaba «con el fuerte apoyo del Reino Unido». Sin embargo, en septiembre pasado, las acciones de las empresas involucradas registraron caídas: Rockhopper perdió un 17,9% en la Bolsa de Londres, mientras que Navitas cayó un 11,5% en la Bolsa de Tel Aviv. Además, la petrolera estadounidense Halliburton Company decidió no prestar servicios para el proyecto marítimo Sea Lion.
Ante esta situación, el gobierno británico ratificó en el Parlamento que, a partir de ahora, todas las licencias petroleras en las islas deberán ser autorizadas por el Foreign Office. La respuesta fue dada a conocer en momentos de escalada diplomática y de acciones sancionatorias anunciadas por el gobierno argentino.
Según medios británicos, entre ellos el sitio Mercopress, el Partido Conservador fue quien llevó la pregunta sobre Sea Lion. El representante Lord Moynihan, miembro conservador de la Cámara de los Lores, consultó directamente a Lord Wood of Anfield, subsecretario parlamentario del Foreign Office, sobre los «permisos de Sea Lion». El funcionario no confirmó ni negó una intervención específica en ese proyecto, pero ratificó que «todas las licencias petroleras en las islas deberán ser autorizadas por el Foreign Office».
El 15 de septiembre pasado, ante una requisitoria del opositor Partido Conservador, el Foreign Office ya había enviado una nota a la Cámara de los Comunes advirtiendo que el secretario de Estado debe consentir las nuevas licencias de hidrocarburos otorgadas en las islas bajo legislación local. La respuesta de este martes fue más enfática, al anunciar que directamente no se podrán otorgar licencias de explotación de petróleo en Malvinas sin el consentimiento del secretario de Estado.
En paralelo, en Westminster comenzó un debate propuesto por el Partido Conservador, que hizo públicas sus intenciones de exigir que las regalías que pueda otorgar la explotación petrolera en las islas sean compartidas con el Reino Unido. Según los conservadores, esos recursos podrían financiar los gastos de defensa de las islas, que actualmente representan unas 75 millones de libras esterlinas al año en el presupuesto británico, y liberar fondos para el presupuesto de defensa del Reino Unido, como pide la OTAN. La organización internacional ha señalado que el gasto en defensa británico disminuyó progresivamente desde 2016, cuando se confirmó la salida del Reino Unido de la Unión Europea, conocido como Brexit. Los conservadores afirmaron que «esa medida también aliviará la carga de los contribuyentes británicos».
El proyecto Sea Lion, operado con licencias ya existentes prorrogadas recientemente, tiene prevista su primera producción para 2028, de acuerdo con lo explicado por el funcionario en el Parlamento.
