Graciela Salazar perdió a su hija Denise en abril de 2023. Una carta de despedida la impulsa a visibilizar la salud mental. Este domingo 13 se realizará un encuentro en silencio frente al Congreso Nacional.
El 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Suicidio. En Argentina, el suicidio es la principal causa de muerte entre los jóvenes. Entre 2017 y 2025, el total de casos aumentó un 57,6%, según estadísticas oficiales. El año pasado, 5.209 personas se quitaron la vida. En el grupo de 15 a 34 años, los suicidios desplazaron a los accidentes de tránsito como primer motivo de fallecimiento.
En este contexto, este domingo 13 se realizará una convocatoria a las 17 frente al Congreso Nacional, organizada por Empesares, un proyecto de acompañamiento emocional para personas que han perdido a un ser querido. Según los organizadores, será un encuentro en silencio y en paz, sin consignas políticas.
Graciela Salazar (61) es responsable de marketing y coach ontológica. Su hija Denise Rodríguez (33) se quitó la vida el 23 de abril de 2023 en San Telmo. Días después, la Policía le entregó una carta de despedida que Denise había escrito. En ella, la joven expresó: «Necesito que sigas adelante, el mundo te necesita. Luchá por la salud mental y un mundo mejor. Sos la mejor persona que conocí». En otro párrafo, escribió: «Yo estoy muy cansada. No le encuentro sentido a la vida y necesito descansar. Siempre voy a estar con vos, necesito partir. Te amo siempre, Denise».
Graciela afirma que ese pedido motoriza su día a día. «En lo personal es una lucha perdida porque perdí a mi única hija. Den no está conmigo, pero me hizo un pedido especial y esa es mi lucha, mi misión, mi objetivo a futuro. Es esencial hablar del suicidio, es fundamental que la gente se manifieste y se saque el estigma, porque la salud mental está estigmatizada. Es importante que se concurra al Congreso», declaró.
Denise comenzó a somatizar síntomas de depresión en 2008, cuando su padre, Fabián Rodríguez, murió de cáncer a los 45 años tras una lucha de casi diez años. Graciela señala ese hecho como el inicio de los problemas de salud mental de su hija. Denise realizó terapias con psicólogos y psiquiatras, planes de medicación y tratamientos, e incluyó tres internaciones. La última no la superó. «Un día me dijo: ‘No puedo más mamá, por favor intername’. Y te confieso que es la peor decisión que puede tomar un familiar, pero hubo que hacerlo. Ella tuvo tres grandes internaciones, la última no la superó. Se agotó, se desesperanzó, me duele en el alma por el sufrimiento que transitó y yo no pude hacer nada», relató Graciela.
Denise estudió artes en la UNA, tomó clases de actuación en la escuela de Norman Briski y de danza en la de Julio Bocca. Actuó en obras independientes y dictó talleres de danza y expresión corporal en la villa 31. «Mi hija se fue sin saber su diagnóstico, aunque sabía qué le pasaba, intentaba ponerlo en palabras. Como era muy sensible y vulnerable, tenía picos emocionales que la desregulaban. Den vivía sola en San Telmo, pero cuando no estaba bien, yo me instalaba con ella. En su entorno ella mucho no contaba, no quería decir que tomaba medicación, por temor a ser mal vista. Le costó lograr la aceptación, ser integrada. Pasó por momentos en los que fue rechazada y hasta desafectada de una obra de teatro. Fue muy tremendo», agregó.
Graciela sostiene que es necesario hablar de salud mental en escuelas, empresas y familias. «Hay que desenmascarar a la salud mental, romper el silencio, dejar que sea un tema tabú y empezar a hablar con compromiso de la tragedia que vivimos. Hay chicos que se suicidan porque son víctimas de bullying, por eso insisto en que hay que instalarlo en escuelas, empresas y la propia familia. Es prioritario preparar a los maestros, formarlos en inteligencia emocional y salud mental», afirmó.
La carta, que no tiene fecha, también incluía un pedido: «Si podés tirar mis cenizas al mar con papá y el tío». Graciela planea cumplir esa voluntad a fin de año en Miramar, donde vive su madre. «Hasta ahora no lo pude hacer porque un suicidio tiene sus tiempos judiciales, pero por supuesto que lo haré. Ella amaba la playa, tenía fascinación por el mar», concluyó.
