El ingreso masivo de migrantes en Ceuta y el fallo judicial que limita el derecho a voto de beneficiarios de la ley de nietos afectan la agenda preelectoral del gobierno socialista. Analistas sostienen que el tema migratorio podría movilizar al electorado progresista o perjudicar al PSOE.
MADRID.- El ingreso masivo de migrantes en Ceuta y el fallo del Tribunal Supremo que limita el derecho a voto de quienes obtuvieron la nacionalidad española por la ley de nietos modificaron la agenda preelectoral del gobierno de Pedro Sánchez. La inmigración, que había sido una bandera del relato socialista, se transformó en un problema para el Ejecutivo durante las últimas semanas.
La crisis en Ceuta se completó esta semana con la decisión judicial que afecta a casi dos millones y medio de personas que ya consiguieron o están en proceso de obtener la nacionalidad española, muchos de ellos argentinos. Los magistrados consideraron que la inscripción de estos ciudadanos en el censo electoral ocasiona “un peligro fundado, real y serio de afectar gravemente la objetividad y transparencia del proceso electoral”, lo que causaría “un daño irreversible a su rectitud”.
Argentina es el país que más solicitudes registró para obtener la nacionalidad española por la ley de nietos. Son 650.000 argentinos los que se registraron en los distintos consulados españoles para obtener el pasaporte europeo que, hasta la semana pasada, permitía gozar de los mismos derechos que una persona nacida en suelo español, como permanecer en Europa por tiempo indeterminado y trabajar. Votar en las elecciones españolas ya no será, por ahora, una posibilidad.
La resolución de la crisis en Ceuta, donde al menos 5000 inmigrantes permanecen en las calles, será clave para saber si la visibilidad del fenómeno migratorio será un ancla electoral o una nueva oportunidad para Sánchez. Los analistas consultados por LA NACION sostienen que la inmigración puede tener un efecto bumerán, que puede terminar de sentenciar las posibilidades electorales del Partido Socialista (PSOE) o que le entregue la posibilidad al presidente español de potenciar la polarización con la ultraderecha.
“Hay críticas obvias que se le pueden hacer al gobierno, especialmente por lo que pasó en Ceuta, pero no tengo claro que la inclusión de la inmigración como tema principal de la agenda política sea una carga para Sánchez. Llevar la discusión a ese terreno puede ser un arma de doble filo para la oposición”, explicó la socióloga María Miyar, directora de Estudios Sociales de la organización Funcas.
La académica, experta en el estudio de los movimientos migratorios, describió la política española como “poco intervencionista” en comparación con sus vecinos europeos. “Tanto el Partido Popular (PP) como el PSOE han sido bastante laxos en su política migratoria (cuando estuvieron en La Moncloa), dejando que los flujos se autorregulen y sin controles estrictos sobre el ingreso de extranjeros”, argumentó.
Oscar Martínez Tapia, profesor de Ciencia Política en la IE University, sostuvo que, pese a los problemas que le trajo la crisis en Ceuta y el revés judicial de la ley de nietos, Sánchez tomará a la migración como una de sus armas de campaña para movilizar al electorado progresista.
“Es un tema que cala profundo en España, porque nosotros también hemos sido migrantes y eso está en nuestra memoria. Esto no es Alemania ni Francia. La mayoría de los migrantes son latinos, con quienes tenemos una afinidad cultural muy grande. Entonces, empujar la criminalización de los inmigrantes puede tener un efecto búmeran que movilice a la izquierda para ir a votar, que es el gran desafío de Sánchez en las próximas elecciones”, sostuvo el politólogo.
El analista político César Calderón afirmó que, por ahora, Sánchez no ha salido mal parado por la crisis de Ceuta. “Las primeras encuestas que medimos indican que el PSOE mantuvo su cuota alrededor del 25% de intención de voto, lo mismo que tenía antes de este suceso”, aseguró el director de la consultora Red Lines.
Y agregó que el panorama es todavía más incierto para el PP: “No tengo dudas de que la inmigración será una de las palancas que tendrá Sánchez para buscar contradicciones entre el PP y Vox. El PP no ganará ni un solo voto si se suma a este debate polarizado en un tema que domina la ultraderecha”.
En su primera intervención pública después de la crisis, Sánchez eludió señalar al gobierno de Marruecos, pero culpó a las fake news viralizadas en redes sociales por cuentas vinculadas a Israel, Rusia y “la ultraderecha internacional”.
El 90% de los consultados en una encuesta publicada la semana pasada en el diario El País le atribuyen responsabilidad al gobierno africano en la crisis de Ceuta. El presidente español tampoco se salvó de la baja nota por este asunto.
“Sánchez tiene una idea clara: ir a contracorriente le sirve mucho. Le encanta el duelo Sánchez vs. Trump porque lo posiciona como el defensor de la socialdemocracia europea frente a la ultraderecha. Definitivamente le pone mucho. Y no lo va a desaprovechar de cara a las próximas elecciones”, sintetizó el profesor Martínez Tapia.
