El bloque comunitario decidió suspender las compras de carne y otros productos de Brasil por no ofrecer garantías suficientes sobre el control de antibióticos en la ganadería. Brasil anunció que recurrirá a los mecanismos de solución de controversias.
La Unión Europea (UE) suspendió las importaciones de carne y otros productos de Brasil, el socio mayor de la Argentina en el Mercosur, por no ofrecer garantías suficientes sobre el control en el uso de antibióticos en la ganadería. La medida fue adoptada por el bloque comunitario, que busca combatir la resistencia de los microorganismos a los antimicrobianos y exige un uso responsable de los antibióticos en la producción animal.
En mayo pasado, la UE había retirado a Brasil de la lista de naciones con reconocimiento al respeto de las reglas europeas sobre el uso intensivo de antibióticos en la producción ganadera. Ante la falta de respuestas positivas, las autoridades comunitarias decidieron suspender las importaciones brasileñas hasta contar con garantías mínimas sobre trazabilidad.
El gobierno de Brasil criticó el veto y anunció que recurrirá a los mecanismos de solución de controversias previstos en el acuerdo Mercosur-UE y en la Organización Mundial del Comercio. Según datos oficiales, están en juego exportaciones por más de US$1000 millones en carne bovina y casi US$800 millones en carne aviar.
En el contexto de la medida, la Sociedad Rural Argentina (SRA) difundió un informe en el que destacó que el mercado de créditos de carbono podría representar para la Argentina una oportunidad económica de aproximadamente US$4800 millones anuales. La entidad sostuvo que esos recursos “no pueden estar concentrados en intermediarios ni bajo un esquema de administración estatal, sino que lleguen a los propietarios y productores que generan y sostienen los proyectos”.
Eloísa Frederking, vicepresidenta segunda de la SRA, afirmó: “Estos recursos van a ir hacia regiones donde el desarrollo del país ha quedado inmovilizado ante la presión del ambientalismo extremo y leyes que generaron pobreza estructural”.
Según la entidad, el desarrollo del mercado de carbono puede generar una nueva fuente de ingresos para productores y comunidades del NEA, NOA y la Patagonia, donde existen superficies con potencial para proyectos de conservación y captura de carbono.
La medida de la UE se enmarca en el impulso de políticas de sustentabilidad que incluyen la transición energética y los mercados de carbono. En el caso argentino, el Senasa es el organismo encargado de otorgar garantías de inocuidad de la producción, aunque enfrenta dificultades presupuestarias.
La Argentina cuenta con sistemas de trazabilidad e información de la producción ganadera, desarrollados a partir de la crisis de fiebre aftosa de fines de los años 90 y principios de este siglo. La confianza, una vez perdida, puede recuperarse con dificultad, según antecedentes del sector.
