El INDEC informó que la utilización de la capacidad instalada industrial alcanzó el 59,1% en junio. Según un informe del CEPA, el indicador se ubica 9,5 puntos porcentuales por debajo del nivel de junio de 2023. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 97.312 puestos de trabajo en el sector.
El INDEC publicó el 18 de agosto los datos de utilización de la capacidad instalada industrial correspondientes a junio. El indicador se ubicó en 59,1%, frente al 58,9% registrado en el mismo mes de 2025. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el nivel es 9,5 puntos porcentuales inferior al de junio de 2023.
La industria manufacturera representa alrededor del 18% del PBI, genera aproximadamente 2,5 millones de empleos directos y concentra cerca de la mitad de la inversión empresarial en investigación y desarrollo. Durante el primer semestre de 2026, la actividad industrial acumuló una caída interanual de 1,9%. El Índice de Producción Industrial manufacturero mostró una contracción de 2,2% frente al mismo período del año anterior.
En la comparación con el promedio de enero de 2022 a noviembre de 2023, el CEPA calcula que el nivel de actividad industrial es 8,1% inferior. La producción manufacturera se encuentra 10,2% por debajo de ese promedio.
Por ramas de actividad, la refinación de petróleo registró una mejora de 5,2% en el uso de la capacidad instalada frente a junio de 2023. Alimentos y bebidas mostró un incremento de 0,3%. El resto de las ramas disminuyó el uso de su capacidad. La metalmecánica, excluida la industria automotriz, presentó una caída de 30,9%. Productos minerales no metálicos registró un descenso de 30,4%.
Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, según datos del CEPA, se perdieron 97.312 puestos de trabajo registrados en unidades productivas industriales. Esto representa una contracción del 8%. En el mismo período dejaron de registrarse 4.020 empresas manufactureras, también una caída cercana al 8%.
En abril permanecían 46.005 empresas industriales empleadoras. El empleo industrial registrado descendió a aproximadamente 1,13 millones de trabajadores, uno de los niveles más bajos de las últimas dos décadas, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo relevados por el Centro de Estudios de la UIA.
La Argentina alcanzó su máximo número de empresas empleadoras en 2013. Desde entonces, perdió más de 55.000 firmas.
Las importaciones de bienes de consumo alcanzaron los US$ 5.362 millones en el primer semestre de 2026. Este es el mayor monto para una primera mitad de año desde que existen registros comparables. En los últimos doce meses, las compras externas de estos bienes sumaron US$ 11.496 millones.
Frente al primer semestre de 2023, las importaciones de electrodomésticos, baterías y lámparas aumentaron 109,2%; las de prendas de vestir, 86,3%; las de motos, bicicletas, yates y otros equipos de transporte, 67,6%. Las compras externas de productos alimenticios crecieron 51,9% y las de productos farmacéuticos, 27%. Estos cinco rubros explicaron en conjunto cerca del 45,5% de todas las importaciones de bienes finales realizadas durante los primeros seis meses del año.
Leandro Schvartzer, director y fundador de Empresarios con Impacto, declaró: “Si bien es cierto que en el mundo PyME hay una gran diversidad de situaciones, en general es un año restrictivo, mucho más competitivo, más difícil de poder destacarse y generar grandes márgenes. Los dueños están preocupados, están trabajando muchas horas y logrando resultados más chicos o similares a los años anteriores”.
Schvartzer también señaló: “También están las empresas que, en este mercado, les va bien y tienen oportunidades de ir hacia adelante. Ahí los desafíos se basan en cómo ese miedo a crecer los obliga a encontrar la metodología para no estrellarse”.
Ariel Cataldo, presidente de BDK Design, explicó la estrategia adoptada: “Tenía dos caminos: quedarme como estaba haciendo lo mismo, o querer ser competitivo y pensar cómo puedo defender, desde mi lado, mi industria nacional”.
Fernando Mollo, gerente general de Quality Clean-New Zen, afirmó: “Empezamos a evaluar cuál era la capacidad ociosa que teníamos y decidimos, sin hacer grandes inversiones en infraestructura, lanzar una nueva línea para un público diferente, con un canal de comercialización distinto. Nos dimos cuenta que, si queríamos crecer, teníamos que hacer algo distinto”. Según la compañía, esa estrategia permitió incrementar la facturación un 12% en 30 días.
Emiliano Bonfiglio, CEO de Anclaflex, sostuvo: “Producir más ya no alcanza. El desafío ahora es hacerlo mejor, con mayor productividad y principalmente sin resignar calidad”. Agregó: “Medirse con productos y compañías de otros países obliga a revisar nuestros propios estándares de calidad, precio, productividad y eficiencia”. También afirmó: “Competir no debería significar producir más barato a cualquier costo. Debería significar producir mejor: con eficiencia, innovación, calidad y una mirada de largo plazo”.
Fernando Corna, socio de Acquatech, declaró: “Estar en comunidad te permite ver que todos tenemos problemas y dejar de sufrir por pensar que sos el único que los tiene. Como empresarios PyMEs tenemos que aprender a invertir plata y tiempo en nosotros”.
Schvartzer añadió: “Producir en el país siempre fue un deporte de riesgo, pero la salida actual de las PyMEs es en red. El verdadero impacto ya no se mide en metros cuadrados de planta, sino en la capacidad de conectarse, usar tecnología y delegar procesos para escalar”.
Valerio Adrián Anacleto, fundador de Epidata, sostuvo: “No queda prácticamente ninguna industria en el mundo que pueda sobresalir sin desarrollo de software dentro del producto y del proceso. El auto es el commodity y el diferencial es el software”.
Sobre la inteligencia artificial, Anacleto afirmó: “La inteligencia artificial no viene a hacernos un 5% más performantes, sino que viene a replantear modelos productivos enteros, cadenas de valor, diseño de producto y relación con el cliente”. También señaló: “Quien lo lea como una mejora incremental va a competir contra alguien que lo leyó como un cambio de escala y paradigma”.
Según un diagnóstico elaborado por la UIA y Accenture durante 2026, el 27% de las empresas industriales argentinas utiliza inteligencia artificial para mejorar procesos o apoyar la toma de decisiones. Se estima que la IA podría transformar alrededor del 34% de las horas de trabajo de la manufactura argentina y aportar hasta 1,2 puntos porcentuales adicionales de productividad por año.
Anacleto propuso el “outsourcing de innovación” como alternativa para las pymes. Explicó: “No se trata de tercerizar tareas para pagar menos usando IA. No es tercerizar el trabajo. Es tercerizar el riesgo de llegar tarde”.
Bonfiglio afirmó: “Cuando una pyme deja de hacerlo, empieza a perder terreno mucho antes de que esa pérdida aparezca en sus resultados”.
Anacleto sostuvo: “Poner software e innovación al servicio de la industria, con el Estado priorizando qué cadenas de valor promover, nos convertiría en una potencia”.
