El 31 de agosto de 1999, un Boeing 737-200 de LAPA se estrelló durante el despegue en Aeroparque, causando 65 muertos. El accidente fue atribuido a fallas en los procedimientos de la tripulación y deficiencias en la empresa y el sistema aeronáutico.
Buenos Aires, 31 de agosto (NA) – Este lunes se cumplen 27 años de la tragedia del vuelo 3142 de LAPA, ocurrida el 31 de agosto de 1999 en Aeroparque. El accidente, que dejó 65 muertos y 17 sobrevivientes heridos, ocurrió cuando el Boeing 737-200 que cubría la ruta Buenos Aires–Córdoba no logró despegar, cruzó la avenida Costanera, chocó contra una planta de combustibles y se incendió.
Según la grabación de la caja negra, los pilotos, comandante Gustavo Weigel y primer oficial Luis Etcheverry, mantenían una conversación informal durante la carrera de despegue. Los flaps y slats estaban retraídos, una configuración incompatible con el despegue. La alarma que debía advertir la falla fue ignorada porque, según se determinó, solía fallar con falsos avisos. El avión aceleró sin levantar vuelo y se salió de la pista.
El impacto ocurrió a las 20:54. La aeronave cruzó la avenida Costanera, embistió automóviles, derribó un guardarraíl y se incrustó en una planta de combustibles de YPF. El fuego consumió el fuselaje. Algunos sobrevivientes escaparon por aberturas del fuselaje; otros fueron rescatados por vecinos y bomberos.
La Junta de Investigaciones de Accidentes concluyó que la tripulación no realizó la lista de chequeo previa al despegue, que la alarma de configuración fallaba por falta de mantenimiento y que LAPA presentaba problemas de cultura organizacional, con pilotos sobrecargados, controles laxos y presiones operativas. La autoridad aeronáutica tampoco ejercía supervisión suficiente. El juicio penal terminó sin condenas firmes para los directivos de la empresa, hecho que los familiares definieron como “una segunda tragedia”.
El accidente impulsó reformas en la aviación argentina: se fortalecieron los controles de la autoridad aeronáutica, se revisaron procedimientos de mantenimiento y chequeo de cabina, se mejoraron los sistemas de alarma y se exigió mayor capacitación. También se modificaron normas de seguridad en Aeroparque y otros aeropuertos.
Este lunes se realiza un acto en la Costanera, cerca del lugar del impacto, con presencia de familiares, sobrevivientes y organizaciones vinculadas a la seguridad aérea. El pedido, según los convocantes, es “memoria, justicia y garantías para que una tragedia así no vuelva a ocurrir”.
