Un grupo de visitantes recorrió la isla de las camelias en el Delta del Paraná, donde se encuentra una colección de plantas originarias de China plantadas hace 40 o 50 años. La travesía incluyó navegación por el río, recorrido por el predio, degustación de té y lectura de poemas.
El año pasado, durante una conversación, Marina mencionó la existencia de una isla de las camelias en el Delta, propiedad heredada de su suegro, quien plantó numerosos ejemplares hace 40 o 50 años y mantuvo allí un vivero. El hombre viajó por varios países para traer plantas de camelia, especie originaria de China y vinculada al té (camellia sinensis).
Un año después, un grupo de aproximadamente veinte personas, entre ellas la cronista, Cristian, Julia y otros, partió una mañana gris y fría desde el puerto hacia la isla. La navegación por el río Paraná de Las Palmas duró casi dos horas. Al llegar, el sol apareció y los esperaban Marina, su compañero Hernán —hijo del hombre que plantó las camelias— y una perra llamada Negrita.
El terreno contaba con pinos añosos y, debido a lluvias y tormentas previas, el suelo bajo las plantas estaba cubierto de pétalos sueltos en tonos rojos, fucsias, blancos y rosa claro. En una cabaña de madera con fogón encendido, se sirvieron café, té, mate y tortas preparadas por Marina y la madre de Hernán. Allí, Hernán relató la historia del lugar y las distintas clases de camelias presentes en la isla.
Los visitantes recorrieron el predio de manera libre, caminando sobre una capa de residuos de pino. Más tarde, alrededor de una fogata, compartieron queso, vino y conversación. Durante la siesta, con sol pleno, se realizó una degustación de distintos tipos de té guiada por Marina, acompañada de la lectura de poemas sobre camelias.
Al finalizar, el grupo regresó en lancha. Algunos pasajeros durmieron durante el viaje de vuelta, mientras otros conversaron o contemplaron el río.
