El conductor de LAM y el creador de OLGA intercambiaron mensajes en la red social tras una versión sobre la venta de la participación de Granados en el canal.
Ángel de Brito y Migue Granados protagonizaron un intercambio en la red social X a raíz de un rumor sobre la venta de la participación de Granados en OLGA. El hecho ocurrió después de que De Brito mencionara el tema en su ciclo Ángel Responde, emitido por Bondi Live.
Durante la transmisión, De Brito presentó el dato como un trascendido y afirmó que había consultado en privado a Granados, quien le habría negado la venta. No obstante, el conductor continuó con la hipótesis y señaló que la operación podría haber sido por una cifra importante y que Granados permanecería en el canal, aunque sin un programa diario por cansancio.
Granados respondió en X compartiendo un recorte de la emisión y escribió: “El tipo pregunta en privado. Le contás que no y cuenta que sí”. Con ello cuestionó que la versión siguiera circulando a pesar de su negativa.
De Brito replicó con una chicana personal: le recomendó escuchar mejor y lo calificó como “streamer de cristal”. Granados contestó con humor: “¿Vos me estás mandando a drogar, Ángel?”. El intercambio concluyó allí en el ámbito público.
El cruce se enmarca en dos discusiones: una societaria y otra vinculada a la programación. Hasta el cierre de esta nota, no existía confirmación pública de que Granados hubiera vendido su participación en OLGA. Su negativa era la única respuesta directa conocida. En cuanto a la programación, De Brito mencionó que Verónica Lozano y Leo Montero recibieron propuestas para conducir una franja, aunque no prosperaron. Otras versiones indicaron que Granados evaluaría dejar la conducción diaria en diciembre sin desvincularse del canal, pero ninguna de esas versiones acredita una venta.
El enfrentamiento no es nuevo. Meses atrás, De Brito había llamado “llorón” a Granados tras evitar una nota en América, y había afirmado que los streamers pertenecen a una “generación de cristal”, además de sostener que Nico Occhiato le llevaba ventaja. La relación entre ambos ya acumulaba reproches vinculados a la televisión y las plataformas digitales.
El episodio expuso un problema habitual en el espectáculo: un desmentido puede convivir con el trascendido que intenta frenar. Granados cuestionó esa lógica, mientras De Brito sostuvo que había aclarado el carácter no confirmado del dato. La discusión sobre OLGA quedó desplazada por el agravio personal.
