Tyler Muehl, de 18 años, admitió ante la Justicia Federal haber hostigado y pateado a un lobo marino en La Jolla Cove, California, el 22 de julio de 2026. El cargo conlleva una pena máxima de un año de prisión y una multa de 100.000 dólares.
Un joven de San Diego se declaró culpable ante la Justicia Federal por hostigar y patear a un lobo marino de California. El episodio ocurrió la noche del 22 de julio de 2026 en La Jolla Cove, cerca de Ellen Browning Scripps Park.
El acusado, Tyler Muehl, de 18 años, se aproximó con las manos en guardia alta, como si se preparara para boxear o pelear. Mientras avanzaba, se identificó como “Max Holloway”, en alusión al peleador de UFC.
Las imágenes del ataque circularon en Snapchat e Instagram. Posteriormente, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) inició una investigación federal.
De acuerdo con el acuerdo de culpabilidad difundido por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, Muehl lanzó al menos cuatro patadas contra el mamífero y logró impactarlo.
Dos golpes fueron dirigidos a la cara del lobo marino, que retrocedió tras el contacto. Cuando el animal intentó escapar, el joven lo persiguió, volvió a patearlo durante la huida y solo detuvo la persecución cuando logró superar el muro y llegar a la playa.
Muehl aceptó que la grabación del hecho constituye “un registro fiel y preciso de lo ocurrido”.
Qué establece la ley federal y cuál es la pena posible
Muehl se declaró culpable de violar la Ley de Protección de Mamíferos Marinos. La legislación incluye como infracción cualquier acto de persecución, tormento o molestia con potencial de lesionar a un mamífero marino o alterar su comportamiento natural, como la alimentación, la respiración, el refugio o la reproducción.
El cargo prevé una pena máxima de un año de prisión y una multa de USD 100.000. Por el acuerdo alcanzado con los fiscales, la sanción final podría ser menor.
La sentencia fue programada para el 20 de octubre de 2026 por la mañana, ante la jueza magistrada federal Jill L. Burkhardt.
Las actas del tribunal citadas por The Guardian indican que Muehl podría permanecer en libertad hasta la sentencia, con la obligación de abstenerse de consumir alcohol y marihuana.
Las reacciones oficiales
El fiscal federal Adam Gordon aseveró en el comunicado del Departamento de Justicia: “Delito federal. Consecuencias federales”.
En la misma nota, el subdirector de la División de la Costa Oeste de la Oficina de Cumplimiento de la Ley de Pesca de la NOAA, Eric Morgan, sostuvo: “Golpear o patear intencionalmente a un mamífero marino no solo es ilegal, sino que también es peligroso para el bienestar del animal”.
Tras la declaración de culpabilidad, el alcalde de San Diego, Todd Gloria, afirmó que lo ocurrido en Point La Jolla era “inaceptable” y remarcó: “La declaración de culpabilidad de hoy deja claro que dañar o acosar a nuestra fauna marina tiene graves consecuencias”.
Luego agregó: “Nuestra costa nos pertenece a todos, y proteger su fauna requiere que todos respetemos a estos animales, mantengamos una distancia segura y cumplamos la ley”.
La NOAA recomienda a quienes observen lobos marinos, focas y otras especies protegidas por la Ley de Protección de Mamíferos Marinos mantener una distancia mínima de 46 metros (150 pies), precisó The Guardian.
La vigilancia sobre la fauna marina
Según CBS News, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) había señalado antes de este caso que solo cuenta con cuatro agentes de control para todo California, por lo que depende del apoyo de guardaparques locales y autoridades estatales para sostener presencia en La Jolla Cove.
Tras el episodio, Ashley Hurwitz, voluntaria de la Seal Society, describió las limitaciones de la presencia civil en la zona al señalar: “Aquí hay guardabosques, y nosotros también estamos aquí, pero solo somos voluntarios, así que no podemos estar aquí todo el tiempo, y realmente no podemos hacer cumplir nada de eso”.
El hecho reciente no es aislado. En mayo, otro hombre fue arrestado en Hawái después de que un testigo lo grabara mientras arrojaba una roca de gran tamaño contra una foca monje hawaiana en peligro de extinción.
